Los alumnos de Yoga se preparan para su último ensayo antes de su puesta en escena bajo la coordinación de Anael de la Vega en el Hogar Virgen de los Reyes. Anael explica que «siempre trato de ir adaptando el contenido del curso a las capacidad del alumno, el grupo de mujeres de edad más avanzada ha demostrado una gran constancia e interés realizando «Asanas» que comprenden dificultad. En el grupo de la tarde eran personas más jóvenes, con igualdad entre ambos sexos, hemos podido trabajar con ejercicios desde una perspectiva con mayor dificultad».

De cara a la exhibición en la gala de clausura de los talleres socioculturales del Distrito Macarena, los grupos estarán unificados y los ejercicios serán más sencillos por cuestión de organización. «Para practicar yoga lo fundamental es que uno sienta en su vida la necesidad de practicarlo, no hay límite de edad, sexo, o condición física, hay alumnos con fatiga crónica, fibromialgia, estrés y muchos achaques físicos que desarrollan la actividad a su ritmo pero con constancia. El ejercicio siempre debe ser practicado con moderación. Esto es beneficioso para cualquier edad en cualquier momento, se mejora la relajación, la flexibilidad y cualquier dolencia física», apunta.

«Son muchas las ramas de La Yoga, son distintos los caminos pero todos confluyen en un mismo fin, cada autor o cada disciplina comprende ciertas modificaciones pero siempre en esencia desembocan en lo mismo, aprender a controlar nuestro cuerpo y mente como unidad, una mente sana en un cuerpo sano».

Este año algunas alumnas repiten en la clase de yoga como Isabel y Agustina. «Al principio eran ejercicios más sencillos y después con más técnica. La relajación nos ha servido de mucho, te encuentras muy bien, más activa, se ahorra dinero en medicinas, estamos muy contentos, los problemas de espalda se reducen muchísimo, creo que debería de ser obligatorio desde la edad infantil la práctica del Yoga», declaran.