Es uno de los templos del boquerón en adobo, aunque en su carta cuenta con más de cincuenta tapas y platos caseros también exquisitos. Más de cincuenta, como los años que el Restaurante Blanco Cerrillo Pío XII lleva anclado en la calle Doctor Jiménez Díaz número 16. Un establecimiento con solera que se instaló en el barrio hace más de cinco décadas. José Blanco es quien regenta este local, un negocio familiar que ya está en manos de la tercera generación. El toque secreto de la especialidad de la casa -los boquerones en adobo- es «el cariño». «Después de 52 años vienen clientes de toda la vida, pero también desde otros lugares, no sólo de la ciudad», apunta el propietario.Blanco Cerrillo, medio siglo de solera en Pío XII

Y es que Blanco Cerrillo Pío XII se ha convertido en un lugar emblemático y señero de Sevilla y de visita obligada. Su extensa carta ofrece sabores para todos los gustos. Desde tapas más elaboradas hasta platos muy tradicionales, siendo la comida casera la base de toda su oferta. Además, con precios económicos para que no afecten demasiado al bolsillo, ya que el precio de las tapas es a partir de 2,50 euros. Así, desde coquinas, papas bravas, taleguillas, caracoles, pastel de berenjena, albóndigas de chocos, morcilla de arroz hasta arroz caldoso con perdiz o ensaladilla de pulpo son tan sólo algunos de los entrantes que pueden degustar para ir abriendo boca, ya que también cuenta con gran variedad de carnes y pescados. Por ejemplo, entrecot de ternera argentina, delicia de solomillo, caballito ibérico o hamburguesita de cordero, así como taquitos de merluza, bacalao al ajo, atún con salmorejo, chipirón de arroz negro o brochetita de langostino con vieira, entre otros muchos manjares.

Asimismo, Blanco Cerrillo «ha sabido adaptarse a los tiempos y ha avanzado en la cocina», con platos más elaborados como el foie con ternera al Pedro Ximénez o arroz crujiente con pato y setas. Un bar «muy de barrio» que ha conseguido expandir su fama y su buena cocina a toda la ciudad. Como reza en la carta -escrito por el actor Andrés Blanco, hermano del propietario- acerca de esta «dinastía tabernera»: «[...] ¿Qué no sabes cómo se llama?, ahora mismo te lo digo, pero reténlo en la memoria, que no es cosa de buen hijo, estar viviendo en Sevilla, y no conocer Blanco Cerrillo».