La zona de Pío XII aún estaba a medio construir cuando Víctor Mármol instaló su mercería. Un negocio familiar que se ha mantenido pese al paso de los años, de las riadas y de las crisis que se han sucedido desde que abriera sus puertas en el año 1959Pedro y Víctor, sus hijos, han regentado siempre este comercio. Pedro Mármol, ahora ya retirado, apunta que «las calles estaban a medio construir cuando se instaló Mercería Víctor en la calle Conde de Halcón». Tanto ha cambiado el entorno que incluso la clientela ha variado, ya que de ser una tienda prácticamente infantil, ahora está enfocada a señoras y caballeros. «El barrio está muy cambiado desde entonces, esta parte es la más comercial, hasta aquí vienen los vecinos también de otras zonas», apunta Mármol. Y tanta actividad comercial se nota con tan solo mirar detrás del mostrador. Cuatro personas atienden al público, entre ellas, su mujer Maricruz. Lanas e hilos son los artículos más populares, pero sin duda, lo que hace de esta mercería un comercio tan frecuentado es la variedad de sus productos. «No es fácil mantenerlo, y estar aquí desde los inicios es un orgullo», apunta Pedro Mármol. Por aquí han pasado y siguen haciéndolo clientes de toda la vida. Según afirma, antes venían las hijas con sus madres, y ahora esas hijas son ya madres y vienen también con sus descendientes.

Otro de los establecimientos históricos de Conde de Halcón es la Farmacia Pío XII. Concepción Moreno es una de las hijas de los fundadores, Amparo y Francisco, que desde 1962 establecieron aquí su negocio. La gran afluencia de público hace que tenga mucho personal para poder atenderles. El entrar y salir de clientes no cesa, las mañanas son «bulliciosas», y a Concepción le llueven las consultas sobre uno u otro medicamento. «Recuerdo cuando mi padre decía, cuando el barrio aún apenas se había formado, a ver si hay suerte y entra un cliente», comenta anecdóticamente Moreno. Mantiene una buena relación con los vecinos de la zona, y es que algunos sólo entran para saludar, lo cual, asegura, «es muy reconfortante». Incluso la Farmacia también ha sufrido cambios con el paso del tiempo y ha evolucionado. «Antes la gente venía por problemas de salud pero ahora existe una parte comercial, con productos de cosmética, por lo que viene también un público joven», apunta esta boticaria.

A pocos metros, en Tejidos Toro Confección, Joaquín González trabaja como empleado en este negocio familiar, uno de los más antiguos de la zona, ya que se estableció en 1962. «Ésta es la calle más comercial, es zona de paso y el cliente encuentra de todo», apunta González. Y es que en Conde de Halcón, el comprador tiene dónde elegir. «Aquí pueden comprar en varios gremios, desde ropa hasta alimentación, carnicería, frutería… Hay de todo. Un barrio donde puedes hacer toda la compra sin salir de él», sostiene González.

Estos comerciantes mantienen sus negocios desde los inicios, fueron los precursores, quienes primero instalaron sus establecimientos, y los mantienen contra viento y marea, siendo testigo en primera línea de cómo se ha desarrollado el boom comercial en la calle Conde de Halcón.