Diego Ramírez, un joven de 24 años, emprendió su labor como salesiano cooperador en un proyecto que comenzó hace nueve años en el colegio de las salesianas de la calle San Vicente. Actualmente, Diego compagina su profesión de ingeniero de edificaciones con la de coordinador y voluntario cooperador de la Asociación Juvenil Salesiana las Flores, en la barriada de Pío XII.

Este ingeniero explica cómo él y los compañeros de la asociación forman parte de un engranaje que no puede fallar. «Somos un ejemplo a seguir y la idea es que los chicos cojan lo bueno que haces», explica Diego.

«El voluntariado no es echar una mano solamente en un momento puntual sino que va mucho más allá. Yo estoy en el refuerzo educativo, soy animador y mañana me llama un niño que necesita hablar y voy con él, sobrepasa mucho más lo que es voluntariado, es una dedicación completa y es un deber ayudar a nuestro entorno más inmediato», narra este joven.

Aquí llegan los jóvenes del barrio normalmente con algún tipo de carencia o en busca de ayuda tanto formativa como afectiva o psicopedagógica. Todas estas actividades tienen como propósito fomentar una serie de valores a través de la práctica del deporte así como reforzar las materias que reciben en clase.

Por otro lado, desde la asociación se consolida el trabajo en grupo y la responsabilidad que se adquiere a través de estas actividades. Diego explica que «los chicos están muy contentos, los padres nos agradecen todo lo que están aprendiendo y nosotros estamos muy orgullosos de poder ayudar y de proporcionar herramientas para que los jóvenes desarrollen aptitudes positivas». La oferta de talleres es muy variada, guitarra, teatro, creación de pulseras, cartelería, cocina artística y manualidades.

Este grupo de jóvenes formado por un equipo de 40 personas no escatima en recursos para sacar adelante sus proyectos ofreciendo propuestas lúdicas y formativas y un compromiso serio. «Contamos con la ayuda de benefactores que están muy comprometidos con los jóvenes y aportan todo lo que pueden para contribuir con esta causa», detalla Diego.

Por otro lado, están el kiosko y las actividades que se celebran los viernes por la tarde. El grupo de pre-juvenil reúne a chicos desde los 9 a 14 años y juvenil que comprende desde los 14 años en adelante.

Desde el Distrito Macarena mantienen contacto directo con esta entidad con el propósito de colaborar en las actividades deportivas aportando material para los diferentes campeonatos que organizan. Diego explica que el párroco, Juan Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, ha sido de gran ayuda para este grupo, buscando benefactores que puedan aportar algo a esta iniciativa.

«El voluntariado conlleva sacrificio y dedicación pero es muy gratificante, los jóvenes nos toman como ejemplo, ven que hay que hacer cosas por lo demás incluso un grupo de padres y madres han apoyado nuestra asociación enviando una carta para destacar el trabajo que realizamos cada día, es una satisfacción que los niños vayan evolucionando y sobre todo que encuentren un centro de apoyo a sus necesidades», cuenta Diego.

Las carencias que hay actualmente son mayormente económicas y por ello los viernes realizan una convivencia donde dan de cenar a los niños, así se encuentren arropados y acogidos. También tienen carencias afectivas. «Intentamos explicar las formas de comportarse, en ocasiones la agresividad que suelen desarrollar es causada por falta de comprensión por parte de los familiares más cercanos, muchos padres no dan abrazos a sus hijos ni les aconsejan en lo que hacer en su día a día», relata este joven.

Un proyecto, seis áreas

El Proyecto: en este proyecto trabajan de forma directa con Cáritas y la idea es que las familias que van llegando se les informan del servicio que ofrecen en materia de refuerzo educativo. Los chicos son del barrio y los más mayores llegan a través de las diferentes modalidades deportivas que se imparten en la Asociación.

Área Deportiva: los deportes que practican son voleibol y fútbol. A los jóvenes que llegan les llama la atención la acogida y el cariño que les damos y lo que hacemos por los niños del barrio. La idea también es darle calidad al deporte igual que en la formación. El objetivo es buscar actividades alternativas para que estén aquí sacando provecho a sus cualidades.

Área de Refuerzo educativo: ahora mismo comprende primaria y secundaria; se realiza un apoyo de las materias que los alumnos traen y está dividido en dos partes: dos sesiones de una hora y media todas las semanas. Donde el profesor ve más carencias, ahí es donde se incide, se forman en habilidades sociales. En muchas ocasiones llegan y la idea es un grito o una patada en la mesa, a través de esta forma de trabajar adoptan otro comportamiento y valoran el compañerismo trabajando en grupo.

Área de Solidaridad: Cuando hay necesidades en el barrio hacen una campaña de alimentos, Belén Viviente, recogida de ropa, alimentos. Se hacen distintas campañas con el objetivo de que la gente el barrio salga adelante. La Asociación tiene una niña apadrinada, colabora con la asociación «Videsur».

Área de formación: esta área la lleva el Presidente de la Asociación, Ginés Pastor, que se encarga de la coordinación y formación de los animadores.

Prejuvenil y Juvenil: los viernes a partir de las 18.30 horas comienza la pre-juvenil, con niños de 9 a 14 años y se desarrollan actividades lúdicas. El grupo juvenil realiza sus actividades desde las 20.30 hasta las 00.00 horas con talleres de baile, barro, pinpong, gymkanas, pulseras. «El propósito es que los jóvenes hagan otras actividades que no sean el botellón», concluye Diego.