David es un precioso niño de ojos azules muy vivaracho y alegre, a sus 2 añitos ha tenido que pasar por circunstancias difíciles, su nacimiento trajo consigo una serie de secuelas físicas que necesitan ser tratadas a través de rehabilitación terapéutica, sus padres Inmaculada y Jorge, no pierden la esperanza y cada día continúan en su lucha para poder sacar a su hijo adelante.

Cuenta Inmaculada Ramírez madre del pequeño, la ilusión que tenían al esperar la llegada de su primer hijo, un niño que colmaría de ilusión la unidad familiar. Todo iba bien hasta que llegó el momento de dar a luz y las cosas no salieron como se esperaban, el médico comunicó a la familia que su hijo tendría secuelas físicas de por vida tras producirse una parálisis cerebral, como consecuencia tenía inmovilizada la espalda y las extremidades, Inmaculada explica, «se me encogió el corazón, no podía entender lo que estaba pasando».

Este tipo de accidente cerebro vascular afecta al desarrollo psicomotriz del pequeño, dañando partes del cuerpo que son fundamentales para el uso normal de sus facultades físicas, de momento explica Inmaculada, «mi hijo tiene dos años, intenta ponerse de pie y no puede, ha experimentado una pequeña evolución y ya une sus manitas pero todo va muy lento». Asiste a terapia de rehabilitación de manera gratuita con el grupo de fisioterapeutas del «Centro de Estimulación Precoz Cristo Buen Fin», en él colaboran diversas entidades públicas y privadas, este centro atiende a más de 300 niños con problemas del sistema nervioso y pone a su disposición no solo terapias de rehabilitación con fisioterapia sino también pedagogos, logopedas, psicólogos y todo tipo de apoyo para la recuperación de niños afectados por este tipo de dolencias, están muy agradecidos a esta entidad.

Inmaculada, trabaja en la Floristería Ramírez que es de sus padres, situada en la Avenida Doctor Fedriani, Jorge, su marido está parado, además de las sesiones que recibe en el centro de estimulación precoz, necesitaría más sesiones que no pueden atender debido a los gastos que derivan del tratamiento que tiene que recibir David. Las sesiones de fisioterapia cuestan alrededor de 60 euros «son muy costosas y necesitamos recursos que no tenemos ya que como mínimo son 5 años los que necesitaría de tratamiento aunque no mejoraría por completo su estado», según los médicos, este proceso es fundamental para notar una evolución significativa, los padres de David no pierden la esperanza, «es una niño muy alegre, se siente muy apoyado por sus compañeros de clase, por su familia y vecinos, nosotros luchamos para que pueda tener una mejor calidad de vida ya que no vamos a estar aquí para siempre y queremos que nuestro hijo no sea dependiente, queremos que se integre en la sociedad como cualquier otra persona».

Están en contacto directo con el Distrito Macarena y con la Asociación de Tapones Solidarios del Sur que trabaja con el fin de recoger el máximo número de tapones de plástico para reciclarlos y ayudar así a familias como la de David, con hijos afectados por alguna enfermedad grave.

La idea de esta asociación está basada en «cómo transformar los tapones de plástico en dinero para causas filantrópicas, un kilo de estos tapones de plástico se paga a 20 céntimos de euro, lo que supone que hay que reunir una tonelada para conseguir unos 200 euros aproximadamente.

Una de las medidas que quiere adoptar esta familia asesorada por la asociación es plantear una campaña similar a la que se ha hecho con otras familias para poder recoger fondos a través de la recogida de tapones y otros actos benéficos que sirvan para costear el tratamiento de David.

En la gran mayoría de los casos la asociación sirve de enlace puesto que se facilita la recogida que ya han emprendido los padres, son muchos los vecinos que ya han colaborado desinteresadamente.