Alexa es cubana, de La Habana, y Lawrence es nigeriano. Se han conocido aquí, en Sevilla. Juntos asistían a Cáritas de la Parroquia de Las Flores para pedir ayuda y el pasado domingo se han bautizado y confirmado, coincidiendo con el día de la Sagrada Familia, y en compañía de todas las personas que asisten a la parroquia habitualmente.

Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, párroco de la Iglesia de las Flores, comenta que este año hay menos espíritu navideño. «Las personas buscan figuras para adornar el Belén, ya sea de cualquier tamaño o material, pero que en el habitual mercadillo de la Plaza Nueva no se han vendido muchas imágenes para el Belén, por mucho que busquemos, no vamos a encontrar en una figura inerte el verdadero sentido de la Navidad, esa búsqueda de espiritualidad y acercamiento a Dios».

Además, el párroco explica que «es bonito ver el montaje de los belenes que vemos en casas o entidades, el tiempo y dedicación que cada persona pone en los entornos navideños pero la Navidad es algo más, es compartir, es ayudar al que lo necesita y hoy precisamente tenemos aquí el verdadero Belén y el sentido que buscábamos a la Navidad con esta bonita estampa que son Alexa, Lawrence y sus hijos, ellos son el nacimiento que tanto añoramos». Con estas emotivas palabras dedica la homilía a esta nueva familia cristiana que se ha forjado gracias a la ayuda de los voluntarios de Cáritas.

Sus padrinos, Pepi, Pilar y Máximo, han sido los catequistas encargados de atenderlos cuando iban a Cáritas. «Algunas personas que están bautizadas están tan lejos de Dios y sin embargo ellos dos han sabido valorar la importancia de este sacramento y el contacto directo con la Iglesia, así como el apoyo que se les ha brindado. Se les clavaría un puñal en el pecho si contáramos cómo llegaron a España», expresa el párroco Ignacio.

Alexa describe que «nunca es tarde para afrontar el camino, hemos encontrado amor y paz en la casa del señor, quería decirles a todas las personas que han presenciado este bautizo, gracias, especialmente a la parroquia que en el día de hoy me han acogido como una hermana más, es una oportunidad que me ha dado la iglesia, nunca sentí la felicidad completa, ahora siento esta nueva situación como una oportunidad que ha dado luz a mi vida. Cáritas me ha acogido como una familia, cuando me ha faltado el aliento, perteneciera o no a la parroquia siempre me han acogido, decidimos tomar las clases de catequesis y la parroquia ha corrido con todos los gastos de esta gran celebración».

Y es que la vida de Alexa no ha sido precisamente fácil. «Mi vida ha sido complicada, perdí a un hijo, estuve a punto de morir, hice una promesa, el día que yo sintiera al señor vendría a la iglesia, Dios ha sido grande conmigo, me ha ayudado, las personas que colaboran en Cáritas han sido mi familia. No imaginaba que con 34 años podía bautizarme y tomar la comunión, mucha gente se ha sorprendido. Tras recibir este sacramento espero poder casarme». Sus hijos han sido testigos de este acto, y ya tienen fecha de boda.