En el taller de Gloria Molina que imparte en el Centro Cívico de San Fernando se ultiman los preparativos para lucir los trajes de flamenca que pasearán por el Real de la Feria. El traje de flamenca es una de las vestimentas que mejor sienta a la mujer ya que resalta las curvas y la belleza natural femenina, durante los días de Feria se suelen encontrar tejidos y colores que marcan tendencia pero es difícil ver dos trajes iguales. En este taller la imaginación es protagonista, cualidad que aporta a cada vestido un toque de distinción. Los remates actuales que completan el traje van desde pasamanerías, flecos, madroños, encajes, cinta de carrucha, cordoncillo, encaje de bolillos, cinta plisada, tira bordada; los tejidos suelen ser vaporosos, popelín, crepe, lycra, raso satén o piqué, plumetis, perforada, tela brocada.

Este año nos comenta Molina que a pesar de la variedad, las alumnas se han decantado por la comodidad y el tejido a la hora de elegir un diseño, buen ejemplo de ello es el traje de organdí y nylon de Teresa. «Tenía esta tela en casa y dije ¡por qué no!, es perfecta para ir cómoda y con poco peso», explica. Este año ha escogido un tejido no muy común pero muy práctico ya que aporta un toque de distinción además de comodidad. Gloria añade «en los remates finales se retiran algunos pespuntes que se han podido pasar, se supervisan las mangas y las costuras y sobre todo se observa que el traje se ajuste al cuerpo, que no queden ni arrugas ni bolsas».

Todas las alumnas se sienten orgullosas de poder vestir un diseño original así como lucirse con una creación que han realizado ellas mismas con la ayuda siempre de la monitora de la que destacan la paciencia y la profesionalidad a la hora de atender y resolver las dudas de cada una. Muchas de las alumnas hacen vestidos para toda la familia, una vez aprendida la técnica y visto el resultado nadie se resiste a llevar uno de estos trajes en todas sus variedades, comenzando con los novedosos canasteros y finalizando con los típicos trajes de volantes de capa.