La fiesta de Corpus Christi en las barriadas de la Macarena está muy arraigada. Durante este fin de semana se han celebrado dos ceremonias y procesiones con el Santísimo, coincidiendo así la custodia de la parroquia de las Flores y la de la parroquia del Mayor Dolor, situada en la barriada de La Barzola.

En esta última, el recorrido por su feligresía se ha desarrollado durante dos horas por la calle Madre San Marcelo, Doctor Jiménez Díaz, Fray Isidoro de Sevilla, León XIII, Jorge de Montemayor, Manuel Villalobos, Fray Luis de Granada, León XIII, Sor Francisca Dorotea, Plaza Blanca Paloma en la barriada el Rocío, Sor Francisca Dorotea, Nuestra Señora del Mayor Dolor y Plaza de la Virgen del Pilar. Como viene siendo tradición, los vecinos acompañaron al cortejo a su paso por las calles del distrito, los más pequeños portando sus trajes de comunión y siguiendo la celebración en primera fila.

La Parroquia de las Flores, en la barriada de Pío XII, también tuvo su procesión, la de Nuestra Señora del Rosario, una antigua imagen del barrio de la Cestería. Se trata de una talla letífica, de vestir, anónima de principios del siglo XVIII, y que porta al Niño Jesús en su mano izquierda y en la derecha el cetro.

El ajuar de la Virgen se conforma con la Corona y Ráfaga, distinciones de su Realeza. En el cortejo también figura la Custodia. En este día, se ha celebrado la fiesta de la Eucaristía y para ello se han adornado las calles, contemplándose a su paso casas con diversos altares, mantones y ramas de romero, que junto con el incienso de la procesión han impregnan de olor las calles dejando a su paso un manto de aroma, color y devoción.

Los vecinos de la barriada El Rocío también se quisieron unir a la fiesta del Corpus con la colocación de un altar, situado en la calle Blanca Paloma. De este modo, han seguido muy de cerca este día que en Sevilla se celebra engalanando las calles y haciendo una especial conmemoración al Santísimo, una tradición ancestral que llega a muchas calles de la ciudad. De especial emoción son los momentos que se viven en las barriadas, donde los feligreses acompañan al cortejo y son protagonistas de esta festividad.