Profesionales del Hospital Virgen Macarena han instruido a miembros de la hermandad del mismo nombre sobre cómo actuar ante sospecha de una parada cardiopulmonar. La basílica de la Esperanza Macarena ha acogido este lunes la entrega de diplomas a los participantes en el Curso de Formación en Soporte Vital Básico y Desfibrilación Semiautomática (DESA), impartido por instructores del Plan Nacional de Recuperación Cardiorrespiratoria del Hospital Virgen Macarena.

Los diplomas, que han sido entregados por el director gerente de los hospitales Virgen Macarena y Virgen del Rocío, Francisco Torrubia, acreditan la formación en la alerta temprana de los servicios de Emergencia y el conocimiento de las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica y aplicando la desfibrilación precoz como llave de esta cadena de supervivencia.

Este curso ha sido impartido por instructores con amplia experiencia en reanimación cardiopulmonar, que han trasmitido las pautas iniciales de actuación que se deben seguir ante la sospecha de una parada cardiopulmonar, mientras llegan los servicios sanitarios, implementando así los distintos eslabones de la Cadena de Supervivencia.

El desfibrilador es un aparato electrónico portátil que diagnóstica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando es debida a la fibrilación ventricular o a una taquicardia ventricular sin pulso. Este equipo está pensado para ser utilizado por personal no sanitario, de tal forma que siguiendo sus instrucciones se colocan los electrodos en el paciente, y el aparato, tras determinar el tipo de ritmo cardíaco, aconseja a los asistentes separarse para emitir la descarga eléctrica, o bien, aconseja realizar compresiones torácicas.

El paro cardiaco súbito es un grave problema de salud pública, que puede llegar a producir más de 20.000 muertes al año en España, un porcentaje importante de ellas evitables.

En un porcentaje importante de los casos de fallecimiento por parada cardiaca se suceden fuera de los hospitales y tan solo una de cada 20 personas afectadas sobrevive a una parada cardíaca repentina cuando ésta sucede fuera del hospital. El tiempo es el mayor enemigo de la supervivencia en estos casos. En este sentido, un acceso rápido a la desfibrilación (única intervención eficaz que existe para tratar la parada cardíaca) podría aumentar las probabilidades de supervivencia en tres de cada cuatro casos de parada cardíaca repentina.