José María Méndez Rodríguez, autor del Cartel de las Glorias en su edición 2013, reside en la Macarena, concretamente en la Avenida de Miraflores, de la cual destaca su belleza como ambiente propicio y evocador para desarrollar el arte de la pintura. Comenzó su carrera casi sin proponérselo, «mi padre era profesor de dibujo en los salesianos, quizás él fue mi referente y para mí ha sido un privilegio poder dedicarme a lo que me gusta».

Del cartel de las glorias destaca la esencia y el sentido, «al alzar la vista sobre esta obra, ves que algo está ocurriendo, como si de una ventana al exterior se tratara», de este modo, transporta al espectador a un mundo lleno de iconografía y vivencias, de personas reales y cercanía. Asegura que «este cartel ha sido todo un reto, sobre todo para que la fe fuera la temática principal, sin perder de vista lo que se me solicitaba desde la entidad, hacer que la fe fuera el «leimotiv» de la obra, a través de la mirada fija y la admiración a la Virgen. Haber sido educado en los dogmas de la religión católica ha facilitado la elección del simbolismo e iconografía».

Todo cartel, explica José María, como elemento ilustrativo tiene como cometido transmitir un mensaje directo a través de la imagen acompañado de un breve texto, de este modo, nos metemos dentro de la composición, en este caso, el texto permite que la obra central quede aislada, lo sacamos de contexto, como decía Murillo, «si se unen cualidades y sentimiento se conecta con el espectador».

«En la realización de mis obras, hay varios aspectos fundamentales, uno de ellos, el realismo, yo lo describo como el reflejo de lo que me rodea y de lo que yo siento para que el espectador también lo sienta; otro es el simbolismo, captar la personalidad, el gesto, la expresión; lo frío no transmite, me gusta mucho la ornamentación, hay estilos que recurren al grafismo, he ido recopilando información de varias etapas y he fundido esos planos con el realismo de las caras, una obra que refleja a las personas tal y como son», afirma.

José María explica el laborioso plan para desarrollar cada obra, el gusto por lo real y cercano le llevan a escoger minuciosamente a sus protagonistas, ellos son los que pasan largas horas posando para después elegir esa instantánea o fotografía que será escogida para quedar plasmada en el lienzo. Asimismo, el autor expresa transparencia mostrando un instante de la realidad, un gesto que le delata en cada obra. Las personas a las que suele pintar se reconocen en sus obras, es como hacerles un hueco en la historia, niños pequeños que después de años se reconocen en los lienzos. «Esto me parece estremecedor y muy bonito para la familia, he reunido hasta 21 familias que han sido retratadas y que han llegado desde diferentes puntos de la geografía española y parte del extranjero».

Más allá de lo pictórico el Cartel de las Glorias representa la fe, la esperanza y la caridad, la fe por ser su año, la fe unida a la caridad y la esperanza que llega al prójimo para el futuro. Por otro lado, la Virgen como objeto y referencia para que no perdamos el norte, explica José María. «Por mucho que nos quejemos siempre hay personas que lo pasan peor que nosotros. Esta representación la vemos en Andex que desde su inicio ha trabajado incansablemente apoyando a las familias de niños enfermos de cáncer, la niña que agarra el manto y mira fijamente para que sigamos su ejemplo, haciendo las cosas con soltura sin fijarse en el que dirán como ejemplo de entrega a las personas que nos rodean, se trata de una forma de volcarse con los demás».

La obra de un artista siempre se relaciona con su vida, «intento transmitir belleza y los valores que poseo a través de todas mis obras». Sin explicar el cuadro, muchas personas se han visto identificadas con alguno de los personajes, «mientras no me lo prohíban me tomo ciertas licencias». La obra de José María se extiende a otras hermandades como la del Valle, Paradas o Montesión.

Conjugar los elementos

Le gustaría ser recordado en el ámbito profesional por lo que transmite, ya que según describe, la obra está por encima del autor, no debe ser explicada para ser entendida sino que debe hablar por sí sola, cuando pinto una imagen de santidad no me gusta simplemente copiar la lámina sino crear una serie de iconografías de santos o elementos de su vida o de su entorno, de este modo también aporta variedad iconográfica. Más que realizar una composición plástica se trata de conjugar los elementos para crear un simbolismo determinado, señala que el plano celestial debe estar separado del terrenal.

Toda obra supone una práctica y una experiencia, con lo cual vas sumando niveles, explica, «en cada creación muchas veces tienes que borrar y volver atrás y esto es muy valioso porque ese recorrido, esa experiencia te hace aprender». Compaginando diferentes estilos consigue un resultado único, se sale de lo normal, es el primero que ha pintado a una mujer embarazada con gesto de adoración en el cartel de Montesión equilibrando el rol femenino y masculino.

Ya está preparando la próxima exposición para el mes de octubre, la temática en la que se encuadra es religiosa y profana, lo profano siempre cercano al sentimiento y al simbolismo. «Soy muy psicológico, para transmitir hay que soltarse y no tener convencionalismos», agrega. Sus obras son más religiosas que cofrades y es que este pintor tiene la virtud de llegar, no solo al ámbito de las hermandades o consejo sino a todo el que sienta así.