Se reescribe la historia de las posadas y comienza así, ya embarazada María y de camino al barrio de las Golondrinas, montada a lomos de un burro caminaba por el pueblo de Sevilla. Más tarde allí, junto a José, dio a luz en un humilde pesebre, rodeada de un buey y una mula.

El significado de las posadas resurge de nuevo en nuestra época actual con el fin de revivir aquel sentimiento de acogida y recibimiento, en la que la Virgen María y San José se trasportaban en un burro pidiendo posada. En esta historia, durante el recorrido, José pidió hospedaje en seis viviendas, en las cinco primeras les negaron su ingreso y hasta la sexta, cuando ya estaban exhaustos, les sonrió la suerte y gracias a la hospitalidad de los que allí vivían, les ofrecieron un pesebre. En este caso, en el polideportivo donde nació Jesús.

En este día tan especial no se podía olvidar a las imágenes del barrio, la Virgen de la Salud, en la calle Antonio el Sevillano, una imagen a la que tienen mucha devoción en la barriada de las Avenidas y la Virgen de la Salud y Esperanza, de la Asociación Cofrade y Cultural Salud y Esperanza, en su capilla, en la Plaza de la calle Turmalina.

La recuperación de las posadas simboliza la tradicional fiesta religiosa del nacimiento de Jesús. Isabel es la encargada de organizar este evento. «Es importante dar a conocer nuestra historia como cristianos católicos, me parece una experiencia muy bonita, esta es la tercera vez que lo celebramos». Es una tradición que persiste hasta nuestros días, las personas del barrio participan y se celebra para recordar el peregrinar de María y José.

Esta costumbre de recrear en vivo el misterio anima a los jóvenes del barrio a vestirse y transportar a los vecinos al año del nacimiento de Jesús. «Este año hemos ampliado el recorrido, no ha faltado el coro de campanilleros muy ligado a la Parroquia de la Salud y acompañados por la banda de música de la Asociación Cofrade de la Virgen Salud y Esperanza de la Plaza Turmalina», comenta. La comitiva musical a cargo de esta banda ha dinamizado mucho el acto, y los niños que componen el cortejo tienen edades comprendidas entre los 5 y los 14 años. «Estamos muy emocionados, es una banda del barrio, de chicos muy jóvenes, ensayan y reciben clases de música en el colegio Blas Infante», apunta.

En su amplia extensión, la celebración de Las Posadas ha producido un entusiasmo y fervor en las personas que han participado, no faltan candidatos para hacer de la Virgen María y José. «No cabe duda de que es importante fomentar las costumbres y llevar a cabo las posadas en nuestra ciudad».