El Real de la Feria se ha convertido estos días en lugar de encuentro de miles de visitantes que no han querido desaprovechar el buen tiempo para disfrutar del ambiente festivo. Son muchos los sevillanos que se acercan hasta el recinto ferial y que lo siguen haciendo en estas últimas horas de fiesta para agotar todos los cartuchos antes de que la Feria de abril 2013 llegue a su fin. Y también lo hacen muchos residentes extranjeros que desde hace años habitan en la ciudad. El barrio de El Cerezo, en el distrito Macarena, es una de las zonas donde se concentra un buen número de inmigrantes que han llegado hasta la capital. Muchos han pasado también estos días por la Feria para disfrutar «a nivel familiar, y también es integración y participación en la Sevilla que nos acoge».

Verónica Caspi llegó hace 12 años desde Ecuador y desde entonces reside en El Cerezo. Es presidenta de la Asociación de Mujeres Inmigrantes Voluntarias y Solidarias de Andalucía, quienes organizan actividades y viajes con otros miembros de la comunidad extranjera de la zona. La Feria, es visita obligada. «Nos gusta mucho, es una manera de conocer la ciudad a nivel folclórico. Todos los años la visitamos, nos reunimos un grupo de madres y niños, sobre todo para que los más pequeños disfruten de la portada, que es única, de los cacharritos, y del ambiente», explica. Procedentes de países de Latinoamérica en su mayoría, como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá, Honduras, estas familias se dan cita «en la noria verde» para este encuentro festivo. Desde ahí parten hacia otros puntos del Real para divertirse al máximo.

También ellos difunden esta fiesta en sus países de origen. «La Feria es desconocida en nuestros países pero nosotros la vamos difundiendo a través de la música, el cante, el baile, los trajes. El primer año que estuve me encantó, tanto colorido, los caballos, las casetas y sobre todo, la gastronomía. Disfrutamos siempre que venimos de los platos típicos andaluces como el gazpacho, la tortilla y el pescaíto», sostiene Caspi.

El desempleo y la crisis hacen mella en muchas familias, así que algunas optan por llevar preparado «unos bocadillos, así se ahorran costes. Hay que ir para fomentar la cultura sevillana en nuestros hijos, aunque también hay que hacerles ver que no todo es fiesta, la Feria es un pedacito de Sevilla». Y a la hora de bailar sevillanas, no hay problema. «La mayoría de los niños han aprendido en los talleres de las escuelas, así que bailan fuera de las casetas o vamos a las casetas de los distritos», afirma Verónica Caspi. El transporte público les lleva hasta el Real, a ella y a todas las familias de inmigrantes que llevan años instaladas en El Cerezo. «Además hay también de todas las nacionalidades, africanos, marroquíes, de países del Este, etc.». Un barrio multicultural que también disfruta de una de las fiestas grandes de Sevilla.