El barrio del Retiro Obrero se volcó ayer en la rotulación de una plaza en honor de su antiguo párroco, Manuel Camacho, cuya memoria perdura en muchos de los habitantes de la barriada, construida hace ya casi un siglo para el establecimiento de jubilados de la clase obrera. A

El orgullo del barrio, de los moradores de antes y los de ahora, salió a relucir en el acto al que quiso otorgar la máxima solemnidad el alcalde, Juan Ignacio Zoido, encargado de descubrir el rótulo que guarda a partir de ahora memoria de su paso por la iglesia parroquial de la Sagrada Familia. También estaban presentes el actual párroco Israel Risquet; Pilar Camacho, sobrina de don Manuel y profesora del centro concertado Sagrado Corazón de Jesús y Basilio Moreno. l acto acudió también el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo Peregrina. 

En su discurso, el alcalde dijo que además de un homenaje al sacerdote, aquel acto representaba «un homenaje a la democracia». No en vano, la propuesta vecinal de asignar a esta plaza el nombre del presbítero fue la primera que se hizo desde la plataforma municipal E-democracia puesta en marcha desde la delegación de Participación Ciudadana.

La iniciativa partió de Basilio Moreno, presidente de la asociación de vecinos del Retiro Obrero, recogiendo el sentir generalizado de muchas personas del barrio. La Junta Municipal de Distrito la hizo suya aprobándola para elevarla al pleno.

En su alocución, Zoido destacó que don Manuel «dedicó su vida a esta iglesia y no sólo a sus fieles, también a quienes no eran creyentes pero sí vecinos. Dedicó una parte muy importante de su vida a mejorar la vida en el Retiro Obrero. Y por eso merece un reconocimiento de toda la ciudad».