El colegio Arias Montano de Educación Infantil y Primaria se prepara para el comienzo del curso escolar y como cada año director, jefa de Estudios y secretaria han estado trabajando durante los meses de verano para que todo esté a punto. Rosa, secretaria de este centro explica que «la responsabilidad no la puedes olvidar aunque estés de vacaciones, durante el mes de agosto el director y yo hemos estado supervisando el centro, para recoger el correo y echar un vistazo a todas las instalaciones».

El trabajo que se elabora para continuar el curso escolar del próximo año comienza en julio. En esos primeros quince días el equipo directivo del centro prepara los listados de los alumnos que están abiertos durante curso por las vacantes que suelen quedar, son 25 niños por clase, más de 500 alumnos, en las últimas semanas de agosto se comienza con la lista de profesores que llegarán al centro y alumnos que llegan de nueva incorporación, «es un no parar, se trata de un trabajo continuado, pero muy gratificante».

El comienzo del curso escolar siempre es una tarea ardua, en esto últimos meses se ha preparado el material escolar de los profesores que impartirán las clases, «todo tiene que estar perfectamente coordinado y dispuesto para el inicio del curso». Rosa Osorio es la secretaria del centro y se encarga de las compras, lo que podemos designar como gestión económica, así como de las actividades propias de secretaria junto con Isabel Buzón, compañera que se encarga del trabajo administrativo del centro.

Equipo directivo y docente: piezas clave en la formación de los alumnos

Joaquín Castro lleva todo el peso de la dirección en el centro, todo tiene que estar supervisado por él, la plantilla, delegación de educación, «siempre luchas porque tu centro tenga lo mejor, llevo dos cursos en la dirección, la formación es fundamental, en este momento va a cursar el segundo año de formación específica para trabajos directivos, seré evaluado para poder seguir en mi puesto, se trata de un trabajo supervisado por la comunidad educativa. Siempre estamos en el punto de mira, de alumnos, padres, etc. Una frase con la que me quedo, cuando una chiquilla que pasó con su madre hace unos días y dijo, ¡Mira, mi colegio!, es muy bonito que un niño tenga ilusión por venir a su cole».

Ana González, desempeña la jefatura de estudio del centro y es la encargada principalmente del profesorado, así como de los horarios, agrupaciones de alumnos, todo lo que engloba la metodología pedagógica. Desde final de curso Ana es la encargada de elaborar el registro de alumnos con los criterios pedagógicos que se recogen en el proyecto educativo del centro. «Las listas no se hacen al azar sino que se tienen en cuentan criterios pedagógicos como es el mismo numero de niños y niñas, sus expedientes, edad, de qué situación familiar provienen, problemas disciplinarios, con la finalidad de que los cursos estén equiparados».

Su trabajo no solo se limita a este centro sino que cada curso llegan 25 niños que provienen de un centro próximo, Argote de Molina. La jefa de estudio en este caso se reúne con el equipo directivo y con los tutores de este centro para que puedan informar de la situación de cada alumno de educación infantil, según explica Joaquín, «nuestra tarea para este próximo curso ya ha comenzado antes de que finalice el curso anterior».

Para la puesta en funcionamiento de todo un colegio no solo basta con organizar y coordinar los equipos de limpieza y mantenimiento, sino que la previsión ya se hace antes de que finalice el curso anterior, cuando «nos comunican la plantilla de nuevos profesores que van a venir inmediatamente nos ponemos en contacto con ellos».

Además, este centro continúa su responsabilidad docente más allá del sexto curso, ya que los alumnos que finalizan su formación en el Arias Montano prosiguen sus estudios de secundaria en el Instituto Cervantes. Joaquín explica que «nos reunimos con el profesorado y equipo directivo de este instituto, nuestra preocupación por su educación y formación nos lleva a que desde febrero del año anterior estemos trabajando para equiparar los mismos modelos de estudio, metodología y pruebas, con el propósito de que los alumnos de nuestro centro que lleguen a cursar secundaria en el instituto continúen con esa progresión temática que han recibido aquí y puedan obtener la mejor formación posible».

Es una labor que ilusiona mucho pero tiene una sombra encima que no se ve, «los padres piensan que el primer día de clase cuando entran los alumnos es cuando comenzamos a trabajar, y no es así, para que todo el engranaje funcione estamos trabajando desde febrero del año anterior para que hoy que es día 10 estén todas las piezas en su sitio».

El maestro cuando llega a casa dedica como mínimo dos horas a su labor docente, además de la preparación de sus clases, de la búsqueda de material, de modificación de las unidades didácticas, recursos nuevos, «siempre tiene que estar en constante movimiento con la intención de cambiar y mejorar cada año. Hoy día, en cierto modo se lucha a contracorriente, la sociedad ha impuesto que lo fascinante sean los videojuegos… nosotros necesitamos recursos muy variados que sean atrayentes para el alumno».

La carencia actual que tienen los centros es una ratio elevada, la falta de personal, los problemas de familias desestructuradas, todo esto influye, Rosa explica, «muchas veces te encuentras con un número de niños muy elevado con lo que conlleva cada individualidad y el más exigente eres tu mismo con tu profesión».

Este equipo directivo construye en más de una ocasión las herramientas necesarias para que funcione el centro, un buen ejemplo de ello ha sido la puesta en marcha de la biblioteca, con la ayuda de un grupo de padres y madres. «La educación parte de cada familia, nosotros el profesorado, somos un referente, llegamos a las clases con buenos modales, cortesía y educación. Cuando el alumno ve ese grado de respeto y convivencia positiva que se establece entre los adultos, la forma en la que les llamamos la atención, sin gritos, sino haciéndoles reflexionar, hace que aprendan de estos comportamientos ejemplares, en definitiva los alumnos ven la convivencia entre los adultos como paradigma en su modo de vida».