Hoy en día toda la ayuda es poca y muchas entidades demandan a voluntarios para facilitar un trabajo duro pero gratificante, el darse a los demás, la caridad hacia el enfermo o la persona que se encuentra sola o sin recursos. Gertrudis Armayones comenzó como voluntaria hace tres años en la Fundación Gerón. Comenta que antes de que se instalara en la sede actual de Sevilla ya mostraba su interés por el voluntariado. «Quise participar como voluntaria con los niños contra el cáncer pero querían a personas más jóvenes, tengo buena comunicación con los niños y soy capaz de darle mucha alegría. Ahora en verano me tomo un respiro relativo, porque comienza el voluntariado con mis nietos, me quieren mucho».

Ella es todo un ejemplo de superación personal y es que demuestra en todo momento una vitalidad envidiable. «Soy mayor, pero me considero joven, la edad está en la mente, cuando veo a otras personas que tienen mi edad o más jóvenes y están peor que yo me da mucha fuerza porque así me siento con mucha más capacidad para ofrecer mi ayuda».

Su historia como voluntaria comienza tras fallecer su marido. «Cuando estuve bien para afrontar este tipo de voluntariado, nunca he querido mostrar mis tristezas a nadie, las penas se guardan y las alegrías se comentan, pasé el trance malo y quise ayudar a otras personas». Ella sabe darse a los demás, de ahí surge su afán por facilitar la vida a otras personas que lo necesitan.

En esta residencia emprende su trayectoria como voluntaria a domicilio, una labor que hoy continúa. Un día tomando café, estaban hablando de que iban a abrir una residencia nueva, estaban buscando voluntarios y decidió ir, además se llevó consigo a cinco personas para que formaran parte del grupo. Gertrudis añade que «tengo plena disponibilidad para acompañar en casa a la persona que lo solicite cuando se encuentre sola o enferma, para llevar a alguien al hospital o en la visita rutinaria al médico, donde se pueda echar una mano ahí estoy».

En este recorrido, durante dos años, ha estado muy unida a un caso muy concreto de una señora que se encontraba en una situación de extrema necesidad. «Estábamos reunidas todas las voluntarias y al comunicarme que esta persona tenía cáncer yo levante la mano la primera, para asistirla, estoy muy concienciada con esta enfermedad ya que la he vivido desde muy cerca, fui a visitarla a su casa y cuando llegué se me vino el mundo abajo, aquella señora necesitaba asistencia de muchas maneras, ella me aporto más a mí que yo a ella, tenía cáncer terminal, había pedido ayuda a muchas entidades y Dios quiso que me tocara a mí». Pensó que esa persona la necesitaba más que otra que quizás estuviera más cuidada.

«Cuando entré en su casa me impactó por las condiciones precarias en las que se encontraba, pero pensé, yo no voy a salir corriendo, ella me necesita y decidí ir con mi compañera Lola, durante dos años, dos días en semana y dos horas cada día, en ese tiempo, ella nos enseñó,  nos aportó mucho, estaba al día de todas las noticias de actualidad de los avances de la ciencia, tenía estudios universitarios y mucho interés por todo lo que le rodeaba, casi nadie entraba a verla, yo la veía luchar por su vida y fue una satisfacción acompañarla cada tarde, me recordaba a tantas personas que en cierto modo habían tenido vidas difíciles, esta persona siempre agradeció a Gerón y a las voluntarias la gran labor que hicieron en los últimos años de su vida», explica.

Este tipo de voluntariado comprende un período de formación en el que todos los voluntarios adquieren conocimientos sobre el trato más apropiado para llevar a cabo con la persona que se le asigne, incluso dan títulos de aptitud. «Desde mi visión, el voluntariado es muy necesario, pero también hay mucha gente que se dedica a cuidar a mayores o a personas que están enfermas recibiendo un salario. Quiero destacar de mi experiencia que es una satisfacción, ver a una persona que se alegra nada más verte entrar, poderle dar un ratito de compañía, quizás muchos vean que es algo que no tiene mucha importancia pero nos encontramos con el caso de que quizás si yo como voluntaria no lo hago nadie lo va a hacer, me siento muy cómoda y muy contenta».

El objetivo es que estas personas reciban compañía y apoyo emocional, así como la posibilidad de participar en distintas actividades, ya vivan en su propio hogar o en un centro residencial. El voluntario ofrece una mano cercana, alguien con quien conversar, pasear o hacer gestiones puntuales, evitando la soledad y el aislamiento. Es uno de los servicios con los que más se identifica Gerón.

Además de la labor de acompañamiento, participan activamente en la organización de actividades lúdicas, como encuentros de grupo o la celebración de las festividades más destacadas del calendario, como Navidad, Semana Santa o Feria. Acciones a las que se suma la impagable función de facilitar apoyo y respiro al familiar cuidador, así como realizar tareas de difusión del voluntariado social con mayores. Como homenaje a ellos, todos los años  se celebra el «Encuentro Andaluz de Voluntariado», ocasión que se aprovecha para intercambiar experiencias y disfrutar de un día junto con todos los voluntarios. Gertrudis ha estado en dos encuentros, en Cádiz y en Sevilla, este último tuvo lugar en la feria, en la caseta del Distrito Macarena.