Las inspecciones realizadas en la antigua Real Fábrica de Artillería, edificada en 1782 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC), en el marco del estudio de patologías arquitectónicas adjudicado al laboratorio especializado Elabora, han puesto de relieve que las estructuras de madera de las naves de Carlos III sufren «importantes patologías», entre ellas y especialmente «la preocupantes presencia de termitas», según un informe técnico recogido por Europa Press.

   Este antiguo y emblemático complejo de naves, talleres y almacenes de 20.372 metros cuadrados de superficie, con fachada principal hacia la calle Eduardo Dato y de titularidad municipal, como es sabido, es objeto habitualmente de obras urgentes de conservación pero, al margen de las actuaciones eventuales, la Fábrica de Artillería espera desde hace años un proyecto destinado a su restauración integral y completa.

Hace pocos meses, la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla adjudicaba a Ferrovial Agroman un contrato promovido por un presupuesto máximo de licitación de 1.495.215 euros, para actuaciones «urgentes» de conservación y restauración en las fundiciones mayor y menor de la Real Fábrica de Artillería, así como sobre sus antiguos talleres.

En marzo de 2014, por cierto, concluyeron las obras urgentes de conservación que la Gerencia de Urbanismo había encomendado por aquel entonces a la empresa Auxiliar de Obras Andaluzas S.A. Aquellos trabajos consistieron, básicamente, en la consolidación y resanado de las cubiertas y las fachadas del conjunto arquitectónico, que como reflejan diversos informes sufre no pocas deficiencias.

Siguen los estudios

Poco tiempo después, la Gerencia de Urbanismo promovía un estudio para esclarecer en profundidad el estado de conservación de dos de las zonas más singulares y espectaculares del antiguo y emblemático complejo; la ‘Catedral’ con sus fundiciones vieja y nueva, y las naves de la ‘máquina de sangre’ o de Carlos III con las armaduras de madera proyectadas por Tomás Botani entre 1778 y 1782. Este estudio se enmarcaba en las proyectadas actuaciones de conservación y restauración de las bóvedas y fachadas de las citadas dos fundiciones y las cubiertas y armaduras de las naves donde fue instalada la ‘máquina de sangre’ de la fundición.

Ya la memoria técnica correspondiente a la contratación de este estudio, por cierto, mencionaba expresamente las «naves con estructura de madera», pues según dicho documento, «el estado de conservación de las estructuras aparenta ser mucho peor», señalando los técnicos, entre otros aspectos, «hongos, pudriciones, gemas y pérdida de material debido a la humedad».

Ahora, termitas

Pues bien, lo cierto es que según un informe técnico del Servicio de Proyectos y Obras de la Gerencia de Urbanismo, el laboratorio especializado Elabora, en el marco del mencionado «estudio patológico», realizó una serie de «inspecciones en el complejo, extremo que ha puesto de manifiesto «la presencia de importantes patologías en las estructuras de madera de las denominadas Naves de Botani o de Carlos III», es decir las armaduras de madera proyectadas por Tomás Botani entre 1778 y 1782.

«Las (patologías) más importantes son la pudrición cúbica o parda de todas las cabezas de las tirantes que acometen en los muros y la preocupante presencia de termitas en las naves principales», expone el documento recogido por Europa Press, según el cual los especialistas detectaron un «ataque muy activo de termitas en varios puntos de las naves».

Dado el caso, la Gerencia de Urbanismo ha resuelto licitar, de forma urgente, la «instalación de cebos contra termitas en las naves de Carlos III», por un importe máximo de 21.495 euros.