Talento, éxito, fama, envidias, poder, persecución, cárcel y un reconocimiento post mortem. Bien podrían ser los ingredientes de cualquier novela pero no, se trata de la vida del polifacético artista Antonio Perea Sánchez (Sevilla 1911-1998), que, pese a su importante obra, pasó a la historia por ser el escultor de la imagen de Jesús Despojado, titular de dicha hermandad sevillana.

Nervión rinde homenaje en sus centros cívicos a la figura de un hombre que fue un superviviente en tiempos de máxima crueldad; la guerra. La obra de cada autor es reflejo de todas sus vivencias, creencias, gustos y sentimientos. Y esto podemos contemplarlo de la mano de esta exposición dedicada a su figura en el Centro Cívico La Ranilla, del 29 de septiembre al 17 de octubre.

En dicha exposición se realiza un breve viaje por la historia de un artista con indiscutibles dotes y cualidades para cultivar todos los géneros del arte; pintura, escultura, diseños, grabados e incluso poesía. Y cuya obra más afamada será la imagen titular de la Hermandad de nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras que hoy en día puede contemplarse en el retablo mayor de su iglesia. Maestro innato y autodidacta que tanto obsequió a la ciudad que profundamente amaba.

A lo largo de los años muchas han sido las voces que alentaban al reconocimiento definitivo de Sevilla a una figura que vio nacer en el marco artístico del siglo XX. Esta exposición significa un homenaje al hombre, al intelectual, al artista que pasó por la Sevilla convulsa de aquellos años treinta, dotando a esta exposición como medio para conocer al creador desde otro prisma al que no estábamos acostumbrados a verle.

Se trata de una exposición itinerante, posteriormente se expondrá en el Centro Cívico La Buhaira, del 20 al 31 de octubre.