Hasta cuatro nombres ha llegado a tener la calle Luis Montoto antes de conocerse como tal. Allá por el siglo XIII se llamaba Calzada de los Caños de Carmona, por el acueducto que discurría paralelo a ella, hasta que, construido el templete de la Cruz del Campo a finales del siglo XV, comenzó a ser conocida como Calzada de la Cruz del Campo. En el siglo XVII al primer tramo se le llamaba Alameda de San Benito debido a la iglesia que hay en la calle con ese mismo nombre. Fue en 1869 cuando recibió la denominación de calle Oriente, así se le llamó por su condición de eje rectilíneo de levante de entrada a la ciudad. Ya en 1920 se rotuló como Luis Montoto.

Este nombre es en memoria de Luis Montoto y Rautenstrauch que nació en enero de 1851 en la capital hispalense. Hijo del abogado, historiador y periodista José María Montoto López Vigil y de María de los Ángeles Rautenstrauch y Giovanelli, estudió ingeniería en Madrid y se licenció en derecho por la Universidad de Sevilla. Fue un hombre muy relevante para la ciudad, notario eclesiástico, concejal del Ayuntamiento de Sevilla y cronista oficial de la ciudad, miembro del Ateneo de Sevilla y secretario perpetuo de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla. Todas estas razones llevaron a cambiar el nomenclátor de la capital, definitivamente la antigua calzada romana, conocida popularmente como calle Oriente, pasó a llamarse Luis Montoto.

Esta vía ha sido preocupación constante de los diferentes cabildos, desde los años treinta, década en la que esta zona empezó a urbanizarse, hasta nuestros días. Una avenida que ha tenido siempre mucha vida, ya a principios del siglo XX, además de ser zona de residencia para muchos sevillanos, fue centro de fábricas y almacenes que marcaron la actividad de este lugar de Nervión, característica que ha perdurado hasta la actualidad. Por aquel entonces, la fábrica de hielo o los almacenes de García Longoria y hoy día, El Corte Inglés o el Hotel Lebreros que siguen llenando de movimiento dicha calzada.

Esta calle está destinada a ser transitada por sevillanos y visitantes, aunque desaparecieran todos sus comercios nunca sería una calle solitaria, puesto que siempre fue y será una de las salidas naturales de la población, sin olvidar que ella es atractivo turístico debido a que alberga los restos del acueducto desde el cual se distribuía agua a gran parte de la ciudad hasta 1912.