El Centro Cívico La Buhaira se ha convertido en un centro de intercambio cultural entre India y España. El distrito de Nervión ha cedido estas instalaciones a la Fundación Vicente Ferrer, para que ellos acerquen a los sevillanos la situación que se vive en Anantapur, India, donde esta ONG hace una  importante labor. Durante estos días hay una muestra fotográfica y un ciclo de conferencias, cuentacuentos hindúes, tatuajes para los niños con henna, degustaciones de té, talleres de danza y muchas actividades más, todo para concienciar a los ciudadanos la complicada situación que se vive en este país.

La Fundación Vicente Ferrer es una ONG comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres y necesitadas de la India. Actualmente está muy comprometida con la mujer, ya que consideran que ésta es el motor, y que a través de ellas se pueden conseguir muchos avances, como comenta Rafael Carmona, delegado de la fundación en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla. «Desde el mes de diciembre la cosa ha avanzado mucho porque las mujeres se han echado a la calle tras las numerosas violaciones que se sucedieron en el mes de diciembre», comenta Rafael.

Las cifras que expone el delegado son espeluznantes, «cada 20 minutos aparece una mujer violada en la India, cada hora queman a una mujer por cuestiones económicas, en concreto por la dote, el año pasado murieron más 25.000 mujeres por esta cuestión, y cada año desaparecen 1 millón de indias». Unos números que no dejan indiferente a nadie, por eso esta fundación tiene un equipo de más de 2.400 personas trabajando para erradicar la injusticia y la pobreza a través del desarrollo de proyectos.

El proyecto «De mujer a mujer»

El proyectos «De mujer a mujer» se ha presentado en Sevilla esta semana. Dicho programa está pensado para contribuir económicamente con las asociaciones de mujeres indias. Cualquier persona puede colaborar con estos grupo a través de la donación de 9 euros al mes. Las componentes de la asociación pueden ahorrar y utilizar el capital en lo que ellas quieran.

Este programa les permite disponer de una cartilla de ahorros, crear una cuenta para sus hijas y participar en un fondo de salud comunitario. Así, las mujeres consiguen la autonomía para gestionar su propio dinero y el de sus hijas, y tienen garantizada una atención sanitaria básica a través de la red de hospitales y clínicas rurales. Cada mujer decide la actividad en la que quiere invertir su dinero, siempre bajo la supervisión del grupo.