Las obras de conservación que el Ayuntamiento de Sevilla está realizando en los restos de la muralla del antiguo palacio árabe de los Jardines de la Buhaira continúan afianzando este lienzo, después de que los trabajos iniciales determinaran un estado algo más delicado de lo que se preveía que, en un principio, pudiera estar este monumento.

Desde el pasado mes de diciembre se ha tratado la muralla de los problemas de humedad y filtraciones que habían debilitado sensiblemente la estructura. Esto obligó a esperar, por un lado, la consolidación de los materiales y, por otro, la llegada de un tiempo más estable para proseguir con el resto de la restauración.

Tras la instalación de planchas de caucho bajo la estructura de ladrillo, esto hará que pueda ir absorbiendo la humedad que pueda tener el ladrillo poroso en su interior, pero para ello habrá que esperar a una estación seca para garantizar que no queda agua en el interior.

Por ello, una vez retiradas las planchas de caucho se continúan los trabajos de restauración, que deberán sustituir piezas, afianzar la estructura y limpiar el lienzo de muralla de pintadas que sufre.

Esta intervención de urgencia decretada por Urbanismo comprende la recuperación de uno de los monumentos más desconocidos de Nervión. Actualmente sigue funcionando como puerta de entrada a los Jardines de la Buhaira por la calle Párroco José Álvarez Allende.

Es uno de los más importantes testigos que quedan de la presencia árabe en Nervión, junto con los restos del acueducto romano restaurado y puesto en funcionamiento por los Almoravides en el siglo XII, para atender las huertas de la Buhaira y los baños públicos de la ciudad.

Esta muralla de La Buhaira delimitaba un complejo almohade que contaban con un pabellón ubicado al sur de la gran alberca (hoy reconstruido, que funciona como Centro Cívico) y dotado de numerosos elementos que muestran un complejo sistema de riego y de juegos de agua en relación con la arquitectura. Son semejantes a los jardines de la menara de Marrakech.