La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla ha adjudicado por 18.271 euros el contrato destinado a la «instalación de cebos contra termitas en las naves de Carlos III» de la antigua Real Fábrica de Artillería, edificada en 1782 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Y es que un estudio técnico puso de relieve que las estructuras de madera de dicha nave sufren «importantes patologías», entre ellas «la preocupantes presencia de termitas», según un informe.

En concreto, el mencionado contrato ha sido adjudicado a la sociedad limitada Ángel Soria Paredes e Hijos. La contratación contempla un sistema de patente de la marca SENTRI-TECH, que «garantice por cuatro años la eliminación total de la colonia (de termitas) con cebos». El producto utilizado es un insecticida (hexaflumurón) de acción lenta y regulador del crecimiento de los insectos, un «sistema no tóxico y sin perniciosos efectos para el medio ambiente o para el conjunto del edificio», catalogado como hemos señalado como bien de interés cultural.

El contrato, además, recoge que los cebos queden instalados en el plazo de un mes a partir de su adjudicación, con cuatro años de tratamiento y la posibilidad de prolongar las medidas durante 12 meses más.

La Fábrica de Artillería

Este antiguo y emblemático complejo de naves, talleres y almacenes de 20.372 metros cuadrados de superficie, con fachada principal hacia la calle Eduardo Dato y de titularidad municipal, como es sabido, es objeto habitualmente de obras urgentes de conservación pero, al margen de las actuaciones eventuales, la Fábrica de Artillería espera desde hace años un proyecto destinado a su restauración integral y completa.

Hace pocos días, por cierto, arrancaban las obras adjudicadas por el Ayuntamiento hispalense a Ferrovial Agroman, por 1,11 millones de euros, para acometer medidas de conservación y restauración en las fundiciones mayor y menor del antiguo recinto fabril, así como sobre sus antiguos talleres.

Todo ello a partir de un estudio previamente promovido, para esclarecer en profundidad el estado de conservación de dos de las zonas más singulares y espectaculares del antiguo y emblemático complejo; la ‘Catedral’ con sus fundiciones vieja y nueva, y las naves de la «máquina de sangre» o de Carlos III con las armaduras de madera proyectadas por Tomás Botani entre 1778 y 1782. Este estudio precisamente, estaba destinado a definir las actuaciones de conservación y restauración de las bóvedas y fachadas de las citadas dos fundiciones y las cubiertas y armaduras de las naves donde fue instalada la «máquina de sangre» de la fundición.

La memoria técnica correspondiente a la contratación de este estudio, por cierto, mencionaba expresamente las «naves con estructura de madera», pues según dicho documento, «el estado de conservación de las estructuras aparenta ser mucho peor», señalando los técnicos, entre otros aspectos, «hongos, pudriciones, gemas y pérdida de material debido a la humedad».

Ahora termitas

Pues bien, lo cierto es que según un informe técnico del Servicio de Proyectos y Obras de la Gerencia de Urbanismo, el laboratorio especializado Elabora, en el marco del mencionado «estudio patológico», realizó una serie de inspecciones en el complejo, extremo que puso de manifiesto «la presencia de importantes patologías en las estructuras de madera de las denominadas Naves de Botani o de Carlos III», es decir las armaduras de madera proyectadas por Tomás Botani entre 1778 y 1782.

«Las patologías más importantes son la pudrición cúbica o parda de todas las cabezas de las tirantes que acometen en los muros y la preocupante presencia de termitas en las naves principales», expone el documento, según el cual los especialistas detectaron un «ataque muy activo de termitas en varios puntos de las naves». Dado el caso, la Gerencia de Urbanismo licitó de forma urgente la «instalación de cebos contra termitas en las naves de Carlos III».