Hay modas en la ropa, modas en la decoración del hogar, bares de moda y bebidas de moda, pero en la repostería también ocurre este fenómeno. La decoración en magdalenas y en tartas es el« último grito» en España. Tradición importada de Inglaterra y Estados Unidos cada vez más presente en cumpleaños, bodas, bautizos… dulces decorados que son protagonista de cualquier evento que se precie.

Puede parecer muy fácil, un poco de azúcar, huevo, harina, levadura, mantequilla y por último envolverlo en una capa de fondant y listo. Pues según nos cuenta Margarita Rivas, cake designer o lo que es lo mismo diseñadora de tartas, esto que se ve muy sencillo no tiene nada que ver con la realidad, a la hora de cocinar la cosa se complica y hay que tener unas técnicas para que salga todo bien. «El bizcocho tiene que ser muy consistentes para que no se hunda cuando lo recubres de fondant, pero al mismo tiempo tiene que ser jugosos» indica Margarita. Luego explica los diferentes usos que se le puede dar a una manga pastelera, un utensilio que aparenta ser muy básico, pero que la especialista aclara que no es así «hay una manera de coger la manga, una boquillas, depende de lo que quieras hacer la boquilla tiene que estar a 90 o a 45 grados. Se pueden hacer infinidad de cosas con la manga, de hecho pienso que lo más complicado de este mundillo es este elemento».

Pues todas estas técnicas y habilidades están al alcance de cualquier sevillano en los cursos que imparte Margarita semanalmente en su tienda E ‘cakes, situada en la calle Luis Belmonte, en Nervión. Esta ingeniera en telecomunicaciones decidió hace tres meses dejar su trabajo de encargada de los radares en Madrid para cumplir su sueño más dulce. Hace tres años viendo la película Julie&Julia, una comedia basada en la vida de una joven que siente que está desperdiciando su vida y que decide escribir un blog de recetas de cocina, se dio cuenta que quería ser como la protagonista y emprendió su camino en el mundo de la cocina. Empezó con un blog, Harinas y huevos, y poco a poco se fue formando hasta realizar un máster en Londres para especializarse en la materia.

«Desde ese momento todo ha ido sobre ruedas, dejé mi trabajo en Madrid y monté la tienda». Una tienda que tiene todo lo relacionado con el mundo de la repostería. Desde colorantes para dibujar y embellecer las tartas hasta moldes para hacer galletas, pasando por aromas, rodillos e ingredientes traídos de Estados Unidos e Inglaterra.

Su especialidad son las tartas para bodas, las que más éxito tienen son las de chocolate y guindilla, receta propia, y la de chocolate y sabor a piruleta. «Es tan importante que la tarta te entre por el ojo como que el interior este bueno». Lleva tan sólo un mes y medio con el negocio pero hasta ahora ha endulzado la vida de más de un sevillano con su trabajo.