Ni Marciala Mateos y Leticia Moreno, la primera estudió Historia y la segunda Derecho, está ejerciendo nada relacionado con sus carreras académicas. Hace un año empezaron a construir un proyecto que hace tres meses vio por primera vez la luz. Son jóvenes, con muchas ideas y aspiraciones y no se han quedado sentadas en el sofá de su casa esperando a que llamara a su puerta un trabajo.

Tras dos años en paro decidieron reinventarse y emprender un negocio relacionado con los juegos infantiles. Ambas aprovecharon la pasión que sienten por los niños y montaron una tienda de juguetes en Nervión. Pero esta tienda no es nada convencional, varias veces a la semana se convierte en un centro de formación para padres e hijos. Un lugar donde los niños aprenden y comparten junto a los adultos actividades, talleres y productos. Está todo pensado y elegido para potenciar el crecimiento y enriquecimiento personal de grandes y pequeños.

La trastienda de Pares o Nones, así se llama la juguetería, ha pasado de ser desde una aula de inglés hasta un yacimiento arqueológico, donde los pequeños de la mano de Marciala, experta en arqueología, han aprendido las técnicas de estos especialistas al más puro estilo de Indiana Jones. Esta es una de las actividades con más éxito, tanto es así, que han tenido que repetirla por el amplio número de inscripciones, pero además organizan risoterapia, clases de iniciación al piano, cuentacuentos, clases de educación en psicología positiva o talleres de fieltro y goma eva, «todo para fomentar la creatividad y la formación de los más pequeños» declara Leticia. Todos los cursos están impartidos por profesionales de la materia que contratan para estas ocasiones, «de esta forma también impulsamos el empleo» confiesan muy orgullosas de esta labor.

Todos los juguetes que habitan en las estanterías de este paraíso para los más pequeños son educativos, ecológicos, juegos creativos y familiares. Indican que están al servicio de las peticiones de los padres y estos artículos son los que piden. Para ello tiene un club de socios en los que ya hay más de 500 participantes.

Dos jóvenes que están intentando recuperar los juegos de toda la vida «lo más vendido de estas navidades fue el tradicional elástico de antaño, nos lo quitaron de las manos» revela Leticia. Ellas tienen una perspectiva muy positiva ante la situación económica y dicen que hay mucho por inventar y ofrecer, con esta mirada seguro que todo les irá sobre ruedas.