Ha llegado el mes de septiembre, atrás quedaron los largos días de playa, los chiringuitos, el relax, ahora toca volver a la ciudad y ponerse al día. Este es un mes de nuevos propósitos, de vuelta al trabajo, pero sobretodo es el mes por antonomasia de la «vuelta al cole». Por eso, muchos negocios de Sevilla se preparan para su gran mes de ventas. Tiendas de uniformes, de calzado deportivo y de material escolar ya están listos para recibir a sus clientes.

Muchos lo dejaron todo comprado antes de irse de vacaciones, pero otros tantos aguardan las largas colas de las tiendas para «la puesta a punto» del nuevo curso. Éste es el escenario del negocio TBD, especialistas en uniformes de la calle Marqués de Nervión. En el mes de septiembre hace su «particular agosto». Manuela Rodríguez, dueña de esta tienda, asegura que es en el noveno mes del año cuando tienen las mejores cifras de ventas,  «aunque no cerramos en todo el año porque nos dedicamos exclusivamente a la venta de uniformes escolares».

A pesar de que gracias a esta temporada sobreviven durante todo el año, Manuela indica que «las ventas han bajado mucho debido a la crisis, la gente ya no compra con la alegría que lo hacía antes». Según cuenta Manuela, un uniforme completo en su comercio cuesta alrededor de 75 euros. «Hemos bajado los precios un 30 por ciento, hay muchas familias que no se pueden permitir este gran desembolso de dinero y estamos haciendo lo posible para facilitar las compras a nuestros clientes», comenta.

Para Deportes Ortega, situado en la avenida Luis Montoto, también es una buena época de ventas. «A principios de mes empiezan a acudir muchos padres para comprar el calzado deportivo de sus hijos y más adelante vienen por las equipaciones de fútbol para las clases extraescolares», cuenta uno de los vendedores. Tienen los zapatos a partir de 9 euros, y es que ellos como otros muchos comerciantes han decidido seguir poniendo ofertas después de las rebajas para atraer a más público.

Un mes muy bueno para comerciantes, pero no tan bueno para los padres. Aunque como declaran la mayoría que espera para hacer sus compras, «es un gasto muy grande que a la larga es rentable, ya que nos olvidamos durante todo el año de la ropa que hay que ponerle a nuestros hijos para ir a clases».