Resulta un poco raro tener 25 años y que las niñas de 14 te consideren su peluquera de toda la vida, raro pero no imposible, porque a Karen Arias es lo que le pasa con muchas adolescentes a las que lleva peinando desde que eran muy pequeñas. Y es que la protagonista de esta historia lleva trabajando en el mundo de la peluquería y la estética desde los 16 años.

Su madre y ella llegaron desde Argentina a España en el año 2003, por aquel entonces su madre empezó a trabajar como profesora en una academia, pero pasado un tiempo el centro de formación cerró y su madre se encontró en un país desconocido, con una hija de 15 años y sin trabajo. Dice Karen que su progenitora no se lo pensó dos veces y montó una peluquería. Ahí fue cuando Arias vio más clara la posibilidad de trabajar en lo que más amaba «a mi familia lo de las tijeras nos viene de herencia, mi abuela, mi madre y ahora yo, no podía dejar escapar la oportunidad, teníamos una peluquería y yo quería trabajar en ella», declara Karen.

Comenzó a formarse, a estudiar la profesión y con tan sólo 21 años creó su propio negocio. Karen equipo peluqueros nació porque su dueña quería prestar servicio a gente más joven «sabía que si seguía trabajando con mi madre la mayoría de las clientas a las que atendería serían mayores de 50 años, con ellas no podría innovar y eso me preocupaba». Innovación, tendencias, moda…son palabras que no paran de rondar por la mente de Karen, por eso está en constante formación. «Hago más o menos cuatro cursos al año, nunca los hago en España, pronto haré un máster en Londres, es mi destino favorito porque se encuentran los mejores peluqueros de Europa».

Esta joven inquieta y ambiciosa ya se ha trasladado dos veces de local, empezó en uno de unos 20 metros cuadrados, pero el éxito hizo que hace dos meses se trasladara al edificio Forum, situado en Nervión. Según cuenta, le van muy bien las cosas, nunca ha tenido miedo de crear su negocio sola «confío en lo que hago, estoy muy segura de cada tratamiento que realizo y consigo que el cliente se relaje en el momento en el que se sienta en el sillón de mi salón». Piensa que una de las cosas que la diferencia de los demás es que ella cuenta todos los pasos del proceso que va a desarrollar en el cabello «se trata del físico, del pelo de las personas que es algo muy importante, y quiero que estén seguros en mis manos», y añade «no hay nada que me guste más que un cliente se vaya con una sonrisa».

«Mamá, yo quiero ser peluquera como tú y la abuela», eso fue lo que le dijo Karen a su madre cuando apenas tenía conciencia, lo que para muchas niñas es un sueño cuando son pequeñas, para esta joven se ha hecho una realidad. En poco tiempo ampliará el proyecto, tiene pensado abrir una nueva peluquería, cuenta que no le pesa el trabajo, porque como ella dice «si no lo hago con 25 años, cuándo lo voy a hacer».