El bar-charcutería Ricardo Samaniego celebra este año su 25 aniversario, «exactamente abrimos nuestras puertas el 10 de noviembre de 1988 », dice su propietario, Ricardo Samaniego, al que le ha faltado apuntar la hora justa en la que dio comienzo este proyecto empresarial en la calle Avión Cuatro Vientos, pero es que como él dice, «momentos así no se olvidan en la vida».

Ricardo parece ser la voz de la experiencia al hacer un repaso por su larga trayectoria profesional. Y es que lleva trabajando de cara al público desde los 14 años «mi escuela fue una tienda de ultramarinos en la que comencé a trabajar muy joven, ahí empecé a tratar con las personas y desde entonces no he dejado de hacerlo». Tanto es así, que hoy día considera a todos sus clientes como familiares.

Un cuarto de siglo con el bar da para mucho y a lo largo de los años ha visto pasar a diferentes generaciones por la barra de su local. «Hay veces que nos emocionamos al ver que aquellos niños que venían con sus padres a comer al restaurante, ahora traen a sus hijos, o recibir a aquellos padres que ya son abuelos y se acercan a saludarnos y a disfrutar de una comida con toda su familia».

Algo ha tenido que hacer este hostelero bien para recibir tal fidelidad de sus clientes, él asegura que no es otra cosa que apostar por la calidad, el servicio y los buenos precios «suena a antiguo, pero estas tres palabras las llevo a la práctica porque me lo ha dado la experiencia». Esta es la teoría que Samaniego aplica en los más de 50 platos que tiene en su carta, entre ellos, punta de solomillo con tapa de jamón, gambas de Huelva, chorizo y salchichón natural, pero sin dudarlo destaca que las estrellas de la casa son «la lubina acompañada de la salsa casera y el jamón puro de bellota».

Además de ser un empresario de esos que se conocen en Sevilla como «los de toda la vida», es un luchador contra la crisis. Samaniego es consciente de los malos momentos económicos que están pasando los sevillanos, por eso ha bajado todos los precios un 35 por ciento con respecto a años anteriores. También como respuesta a la crisis regala cada mañana en los desayunos el jamón para la tostada, dice que esto es todo un éxito, «llegamos a servir hasta 250 desayunos al día». Y para completar la oferta, ha montado en el mismo local una tienda de chacina y carne al vacío con precios muy competitivos debido a que ellos son productores de estos alimentos.

Este salmantino, afincado en Sevilla, cumple en 2013 los 65 años, pero desvela que no piensa retirarse. «Esto es parte de mi vida y tengo una responsabilidad con mis trabajadores, estaré trabajando hasta que el cuerpo aguante», concluye Ricardo.