Juan Basallote García ha sido un todo un símbolo del Hotel Alcázar de la Avenida Menéndez Pelayo. Con su fallecimiento el pasado lunes, 25 de noviembre, el mundo hotelero de Sevilla perdía a uno de sus padres. Él fue uno de los «pioneros de la industria hotelera de Sevilla», allá por los años 60 fundó el Hotel Alcázar, cuando «tan sólo había unos ocho o diez hoteles en la ciudad», apunta orgullosa la actual directora del hotel.

Los trabajadores actuales del Alcázar se deshacen en palabras al recordarlo. Ninguno de ellos tuvo la «suerte» de trabajar codo con codo con Basallote, pero si tuvieron la oportunidad de conocerlo en sus constantes visitas a su «otra casa». «Una persona fuerte, con mucha personalidad, trabajador y entrañable», estos son algunos de los calificativos que le atribuyen sus compañeros.

Querido y respetado por todos, pero sobre todo admirado por su largo e incasable camino por la vida. Nunca dejó de luchar por su negocio. Dirigió la sociedad y fue consejero delegado durante gran parte de su vida, todo el tiempo que le dejaron hasta que le llegó la edad de la jubilación y tuvo que dejar, muy a su pesar, de trabajar por lo que para él sería como un hijo.

Pero el Hotel Alcázar siempre fue su casa, tanto es así que tras cesar en el cargo, el hotel le cedió una serie de habitaciones para que las disfrutara y para que «viniera a visitarnos cada vez que quisiera», relatan sus compañeros. Basallote hacía uso de estas estancias muy a menudo junto a su mujer, «este edifico era parte de su historia y así fue hasta el último momento».

Un trabajador nato, con una gran vocación empresarial que nunca estuvo reñida con su vida familiar y personal. Tuvo la virtud de dedicarle el mismo tiempo y cariño a todas y cada una de las parcelas de su vida. La hermanadad de los Javieres también está pasando una semana gris debido a la perdida del que fue el Hermano Mayor, desde el año 1986 hasta 1992, y uno de los cofrades más queridos de la corporación.

El próximo 25 de diciembre, este reconocido personaje sevillano cumpliría 92 años, el destino se lo ha querido llevar antes de su aniversario, pero aunque no esté presente físicamente, Juan Basallote ha dejado una huella imborrable entre todos aquellos que lo conocieron.