El Cardenal emérito de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, visitaba este lunes la ciudad en la que ejerció su ministerio durante 28 años para inaugurar una exposición dedicada a su figura que puede visitarse en el patio central del Ayuntamiento. Pero no fue la única actividad programa durante varios días de estancia en Sevilla, ya que además de impartir conferencias o visitar instituciones, también acudió al barrio de Nervión para bendecir la Casa de Castilla y León.

No en vano, el Cardenal es presidente de honor de la Casa debido a sus orígenes castellanoleoneses. Nacido en Medina de Rioseco, este joven franciscano reconoció durante un emotivo y sencillo acto que llegó a Sevilla «sin saber absolutamente nada y teniendo que aprenderlo todo».

Amigo Vallejo, con su habitual elocuencia, refirió varias anécdotas de sus primeros meses como arzobispo de Sevilla. «Recuerdo que una vez me dijeron que iba a venir a visitarme el Prioste segundo de Los Caballos para ver si podíamos solucionar el problema del último tramo en la cuesta del Bacalao, ¡y a mí todo eso me sonó a chino!», dijo entre risas y aplausos de los asistentes.

Eso sí, fue tajante al decir que «a Sevilla no se puede venir de enterado. Me dijeron que trajera mis macetas que los sevillanos se encargarían de regarlas, y así fue».

En el acto de bendición también estuvieron presentes la presidenta de la Casa de Castilla León, el alcalde de Medina de Rioseco, el delegado de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento, Javier Landa, y la Delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón. Una placa recuerda en el salón de actos de la Casa este emotivo acto que quedará para la memoria de los paisanos del Cardenal emérito de la ciudad.