El saber no tiene edad. Hay muchas personas que piensan que nunca es tarde para aprender a leer y escribir. Muchas no han podido recibir esta formación y deciden inscribirse en clases formativas como las que ofrece, de manera gratuita, la Asociación de Vecinos «La Esperanza» de Ciudad Jardín.

El monitor y promotor de esta iniciativa es Javier Jiménez. Después de toda una vida dedicado a la docencia en el Colegio San Bernardo, a pocos meses de su jubilación piensa dedicarse a formar a personas que no sepan leer ni escribir. «Es una manera de seguir activo y de ayudar a los demás, puesto que las clases son totalmente gratuitas», dice.

«Las clases se imparten todos los lunes a las 18:15 y los miércoles a las 6 de la tarde, y no se tienen que inscribir porque las puertas de la asociación están abiertas para el que quiera asistir a esa hora o ese día», gracias a la colaboración que presta la Asociación de Vecinos La Esperanza cediendo un salón completo donde se han instalado mesas y pizarras.

Javier comenzó con su idea en el mes de noviembre. «Empecé a poner carteles en los comercios o en la propia asociación. Esa fue la primera cuestión que me planteé: ¿cómo voy a poner un cartel anunciando clases para personas que no saben leer si no van a poder entender el cartel? Así que decidí apelar a la generosidad de cada uno, pidiendo que corrieran la voz entre los posibles interesados».

Pero insiste en que no solo son clases para personas mayores. Dice el monitor que «hemos detectado a jóvenes que, por ejemplo, van a la autoescuela a sacarse el carnet y que tienen unos conocimientos de lectura, pero les falla la comprensión y se dan cuenta a la hora de hacer los cuestionarios». También están dirigidas a inmigrantes que necesiten formación en español.

De momento, la iniciativa aún cuenta con una tímida respuesta por parte de los vecinos. «Puede que sea por las fechas navideñas en las que era muy complicado que se inscribieran. Quiero insistir en que estas clases no comprometen a nadie, son gratuitas y se dedica el tiempo que requiera cada alumno», dice Javier.