La glorieta principal del Jardín de la Buhaira sin nombre asignado hasta el momento, pasará a llamarse «Glorieta del Padre Huelin», han sido muchas las peticiones de alumnos, profesores y muchas otras personas ajenas al colegio Portaceli, y a la propia ciudad, para hacer un homenaje póstumo de Don Carlos Huelin Benítez.

Procedente de Málaga llegó a Sevilla con 31 años en 1971 y se quedó en la ciudad más de 18 años. Intervino directamente y participó de la educación humana, moral, docente, personal, y por supuesto, cristiana de más de 4000 alumnos. Fue un referente para muchos de ellos, los casó y bautizó a muchos de sus hijos. Llevó a cabo una labor social encomiable defendiendo siempre al más débil, y dándose siempre a todos. Arturo Candau del Cid, fue según cuenta, «uno de sus niños bonitos», pero resalta que no por eso lo trataba mejor, «era genial con todo el mundo, no le daba pereza nada y luchaba por lo que creía». En este sentido Arturo recuerda que fue el Padre Huelin quien eliminó las dos entradas diferenciadas al colegio, unificando la entrada de los becados con la de los alumnos de pago.

Candau del Cid, junto con otros antiguos alumnos, tras barajar varias posibilidades pensaron en pedir una calle con su nombre al Ayuntamiento, pero fueron conscientes de los trastornos que podía causar la modificación del nomenclátor del callejero y los costes que eso conllevaría, por lo que desecharon esta posibilidad, «con la que Don Carlos no estaría de acuerdo por el dinero que costaría», destaca Arturo.

«No sólo hemos sido gente de Sevilla la que se ha unido a esta causa, también han luchado por ello personas de Málaga y Almería», comenta Arturo. Y es que le Padre Huelin tras su estancia en Sevilla fue destinado a barrios muy deprimidos de esta dos ciudades, donde también trabajó muy duro. «Quien necesitaba algo, por raro o urgente que fuera, sabía  que Carlos se lo conseguía. Era un dispensador de favores, consuelos y cariño».

Candau sentía una gran devoción por él, cuenta una historia tras otra, es imposible resumir la larga trayectoria del Padre Huelin en unas líneas, fueron muchos años de dedicación tanto en nuestro país, como fuera de nuestras fronteras. Finalmente todas estas personas que querían rendirle homenaje lo harán el próximo 3 de enero cuando se inaugure la rotulación de la glorieta. El coste del rotulo lo han asumido los antiguos alumnos, ya que el distrito Nervión no podía afrontar el gasto. De esta iniciativa ha surgido otra, que es una gran labor social de la que Don Carlos estaría muy orgulloso. Todo lo que se recaude de más, irá destinado al empobrecido barrio donde el párroco pasó sus últimos días.