Es, posiblemente, una de las procesiones escolares más antiguas de la ciudad, puesto que se celebra desde hace más de 20 años. De hecho, la directora del Colegio Martín de Gaínza, María Marcos, comentaba antes de empezar la procesión que se contaban con estrenos de los pasos, nuevos faldones y nuevas flores.

En medio de un ambiente alegre y festivo, centenares de padres de alumnos ocupaban desde bien temprano el patio del colegio. Como si fuese plena carrera oficial, a la hora en punto, el fiscal de cruz de guía iniciaba el recorrido. No faltaba ni un detalle en la procesión: desde las bocinas ante la cruz de guía, a la prensa que retransmitía la salida o el puesto de churros y la vendedora de globos.

Cientos de alumnos de infantil iban ataviados de costaleros, nazarenos, mantilla o guardia civil. Por no faltar, incluso la música en directo de cornetas y tambores interpretada por un grupo de músicos.

El momento más entrañable ha sido cuando unas alumnas de mantilla daban la venia a la cruz de guía en unos improvisados palcos. Esta actividad es una de las más destacadas de un colegio que destaca por su constante agenda de actos extraescolares con los que se implica tanto a alumnos como a padres.