Sólo una llave y la sonrisa de Ana Sánchez Badillo ha iluminado su cara. El siguiente paso es traspasar el umbral de la puerta de su casa con el pie derecho y a disfrutar de su nuevo hogar. Hoy, a las diez de la mañana, su vida ha cambiado. Ella ha sido la primera en recoger las llaves en el acto de entrega de las Viviendas de Protección Oficial de Emvisesa que están situadas en el Campo de los Mártires, en Nervión.

«En el momento que me han dado las llaves he sentido como si se marcara un antes y un después en mi vida». Las palabras de Ana sólo son un reflejo de la satisfacción que está viviendo en este momento. «Éste es mi año, he aprobado las oposiciones y me han concedido una casa para mi». Trabajo y un hogar, dos de los bienes más deseados actualmente y Ana, a sus 29 años, es poseedora de los dos. Quizás por el trabajo fijo no le ha costado que le concedan la hipoteca, según cuenta, «ha ido todo rodado».

A diferencia de Ana, Inmaculada Díaz sí ha tenido más problemas para que le concedieran la hipoteca. Ella es becaria de la Universidad y reconoce que no ha sido fácil, pero a pesar de las dificultades está haciendo un esfuerzo para afrontar los pagos. La palabra con la que Inmaculada define el momento en el que recibió la noticia es incredulidad.«Llamé a Emvisesa para asegurarme de que era verdad, no me podía creer que con 26 años esto me pasara a mi», dice.

Setenta historias en una sala en la que se respiraba la alegría de jóvenes acompañados de familiares, amigos o parejas. Este último caso es el de Ignacio Gamito y Cristina García, un matrimonio de 32 años que hasta el momento tenían arrendado un piso. «En cuanto salgamos de aquí empezamos la mudanza, no queremos pagar más alquiler puesto que ya tenemos nuestro propio hogar», indican.

En el acto de entrega han estado presentes el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, junto a la delegada de Familia, Asuntos Sociales y Zonas de Especial Actuación, Lola de Pablo-Blanco y la delegada del Distrito Nervión, Pía Halcón, que se han mostrado muy orgullosos de poder llevar a cabo este acto en tiempos tan complicados como estos.

Ahora sólo queda recomendar a este grupo de jóvenes, como manda la tradición, que lo primero que ocupe sus despensas sea aceite, vinagre y sal para que la suerte siga de su lado y no les falte prosperidad.