La última campaña publicitaria del Ayuntamiento contra la prostitución, «con dinero entre los dedos y usándolos como revolver se advierte: pagar sexo es un crimen», no ha hecho más que afianzar la mejora que provocó la entrada en vigor de la ordenanza que llevó a cabo el Consistorio, hace ahora un año, para erradicar el problema que han sufrido los vecinos de la Calle Santo Domingo de la Calzada.

Las familias del barrio se encuentran más seguras desde que la presencia policial se hizo continuada, solucionando así, esta complicada situación. «Han sido muchas las campañas publicitarias que se han realizado desde hace años pero no funcionaban, sólo desde que se puso en marcha el plan especial contra la prostitución, hace un año, se ha apreciado notablemente la mejoría», estas son las declaraciones de Esteban Gutiérrez, un vecino de la calle Santo Domingo de la Calzada.

La Policía Local multa desde el pasado otoño a los clientes de la prostitución callejera, estos se enfrentan a sanciones de entre 750 y 3.000 euros. Los continuos controles han servido para que las prostitutas se alejen de esta zona residencial y busquen sitios más discretos. Araceli de la Rosa, vecina del barrio, afirma que «esto sólo ha servido para que se desplacen de un lugar a otro y ahora el foco principal está en el Polígono Calonge».

El Ayuntamiento de la ciudad no sólo se ha limitado a multar a los clientes, también ha creado un registro con todas aquellas personas que hayan sido denunciadas por la Policía Local por contratar estos servicios en la vía pública. En este sentido, José Luis Barrio, un vecino del entorno de la avenida de Santo Domingo de la Calzada, afirma que, «ya no es frecuente ver la delincuencia, el movimiento de droga y la prostitución en la calle, pero que no se ha eliminado completamente», ya que ahora «el servicio es mucho más discreto y de alto standing».

El balance generalizado de la encuesta realizada a las personas que allí viven es muy positivo. En su mayoría aseguran que se ha recuperado la convivencia normal del barrio y que sólo en casos esporádicos ven actos de explotación sexual.