Hay un teléfono en Sevilla que siempre está disponible, 24 horas al día, los 365 días del año. Ese es el teléfono de la esperanza, una entidad pionera en la promoción de la salud emocional y, especialmente, de las personas en situación de crisis individual, familiar o psico-social. Ayer los voluntarios de esta organización salieron a la calle para celebrar la víspera del Día Internacional del Voluntariado.

A las seis de las tarde, una gran «V» humana se formaba en las escaleras de Las Setas para contar a Sevilla que el voluntariado actúa,  y que cada día, se sienten más orgullosos de pertenecer a esta asociación o a cualquier otra existente en la ciudad. Manuel García Carretero, voluntario en el teléfono de la esperanza, fue el encargado de comunicar a todos los sevillanos que por la Plaza de la Encarnación pasaban las labores que llevan a cabo. Él lleva 18 años colaborando con la causa.

Hace 40 años que en el distrito de Nervión empezó a sonar este incansable teléfono, en aquella época fue algo muy novedoso, ya que se creó con el objetivo de atender a personas que por diferentes motivos no se podían acercar a contar sus historias o problemas. Historias inconfesables que se beneficiaban de este anonimato para ver la luz. Ciudadanos en busca de consuelo, consejo, ayuda, siempre hay una persona detrás del auricular para escuchar y calmar través del dialogo, en definitiva, como cuenta Manuel, «recuperar la autoestima de muchas personas que necesitan que alguien las oiga».

Sesenta voluntarios, que además de contribuir en la mejora de la salud emocional de las personas, ayudan a prevenir estas situaciones mediante cursos, talleres o seminarios. Y es que en Sevilla no sólo se atiende a las personas telefónicamente también lo hacen personalmente.

Taller de risoterapia
Uno de los talleres que llevan a cabo en esta asociación es la risoterapia, una peculiar manera de cuidar la salud emocional. Con motivo de la celebración del Día Internacional del Voluntariado, el teléfono de la esperanza decidió en el día de ayer acercar a los vecinos de Sevilla una pequeña demostración de lo que significa el taller.

Alrededor de 20 personas, música de fondo y un testigo que se iban pasando de unos a otros para salir al centro de un corro improvisado para bailar y descargar tensiones. Una clara demostración de que en esta asociación no sólo existen los problemas, después de presenciar el acto damos fe de que hay un hueco para el humor y la risa.