Desde las 5 de la madrugada. Más de diez horas sin suministro eléctrico son las que lleva la calle Marqués de Pickman en torno a su número 51, lo que en términos cuantificables se resume en «50 clientes».

Uno de ellos, es la Panadería Mendoza, que por definición realiza el grueso de su jornada por la noche, ha tenido que desechar la masa de pan, ya moldeada, con la que a diario abastece no sólo a sus clientes del barrio, sino a una veintena de negocios a los que les reparte su producto.

Al parecer el suministro va por fases. De esta forma, la luz «básica» se ha restituido en algunos momentos, pero no la «corriente que hace que funcionen los hornos, amasadoras o refinadoras». «Hemos esperado hasta las 11 horas, pero al ver que la luz no volvía tuvimos que tirar la masa, porque más tiempo no aguanta sin cocerse», explica una de las empleadas.

El negocio, sin luz ni género / Raúl Doblado

El negocio, sin luz ni género / Raúl Doblado

Es probable que el tendido del resto de la calle también haya sufrido algunos contratiempos. En la Clínica veterinaria Argos, en el número 71, notaron que algo había tenido que pasar «cuando a las 9 horas, al encender los ordenadores, en suite, estos arrancaron de una forma diferente a la habitual».

Desde Endesa «se ha hecho todo lo posible para atajar la avería, que pasará por reparar y tender nuevo cable». Según la versión de la empresa, la demora «se debe a que los técnicos se han encontrado con una inesperada tubería de abastecimiento de agua, que les ha dificultado a la hora de encontrar el punto problemático».

Todo apunta a una cuestión de humedad. Con las intensas lluvias de esta noche, es probable que en algún tramo del cable hubiese una grieta por la que haya accedido el agua, porque la hora del chaparrón y la del corte eléctrico se suceden.

Queda aún que esperar. «Estimamos entre una y dos horas para devolver el normal funcionamiento de nuestro servicio», explican fuentes de Endesa. Los negocios afectados, por su parte, reclamarán responsabilidades ante las pérdidas.