El pasado fin de semana, los servicios de emergencias de la Ciudad, tuvieron que gestionar una situación de las que quedan en la memoria, y en el corazón.

Un vecino del barrio de Nervión, de 78 años de edad, sufrió el pasado fin de semana un robo. Entre los efectos sustraídos estaban las llaves de su casa. Los agentes de la Policía Nacional tras intentar acceder al domicilio y ser esto imposible avisan al Servicio de Intervención Social en Emergencias Sociales y Exclusión Social (UMIES) adscrito al Área de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, quienes se hacen cargo de la situación.

Para Rafael (así se llama este vecino), la situación era más complicada: pensionista, con los achaques propios de la edad, vive solo, no tiene familia, y los únicos ingresos que tiene no llegan a los 400 euros mensuales de pensión no contributiva por jubilación. La opción de avisar a los Bomberos para que abriesen su domicilio forzando el acceso o fracturando alguna ventana, la rechazaba por no poder hacerse cargo de las reparaciones. A mediados de mes había prácticamente agotado la pensión y habría que esperar a la siguiente.

No obstante, desde la Delegación de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, el Centro de Coordinación Operativa del Ayuntamiento (CECOP) había prealertado tanto al Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento, como a Policía Local, por si tuviesen que actuar.

Con la llegada de la noche, la única solución factible era que la Unidad de Emergencias Sociales (UMIES) le trasladase al Albergue Municipal para que pudiese pernoctar allí mientras se gestiona alguna solución. Y así fue, Rafael pernoctaría en compañía del resto de personas sin hogar que a diario acuden allí. La resolución temporal se comunicó al CECOP que desactivaría a los servicios correspondientes.

Bomberos y Policía Local, al ser desactivados por el CECOP, solicitaron personarse en el domicilio para intentar acceder al mismo y evitar así que Rafael tuviese que pernoctar fuera de su casa. Cuando intentaron contactar con él para informarle, ya dormía, por lo que UMIES se personó en el domicilio para acompañar al resto de servicios. Los agentes llegaron a acordar que entre todos asumirían los gastos de reparación si hubiese que fracturar algo. Todo para que Rafael pudiera dormir en su domicilio.

Finalmente, los Bomberos lograron acceder al domicilio desde un patio interior, a través de una vivienda colindante, y consiguió abrir la puerta del mismo. En el lugar, Policía Local custodiaría el mismo.

Emergencias Sociales, sobre las doce de la noche, volvió al Albergue para despertar a Rafael y trasladarlo a su domicilio. Rafael no podía creerlo, y emocionado abrazó a los agentes antes de quedarse solo en casa como muestra de cariño y agradecimiento por los esfuerzos realizados.

Actuaciones de este tipo que para los profesionales forman parte de la rutina y que lo hacen casi a diario, como parte de su vocación de servicio público, adquieren un matiz extraordinario en la persona protagonista de la misma, que no encuentra forma de agradecerlo.

El alcalde de la Ciudad, Juan Espadas, estaba al tanto de lo que estaba ocurriendo, y quiso agradecer a todos los servicios de emergencias la sensibilidad demostrada y la calidad humana con que han resuelto este asunto, para conseguir que Rafael haya dormido en su domicilio esta pasada noche.