Con algunas semanas de retraso, la Escuela de Verano del Distrito Norte ha iniciado hoy su andadura en este 2015 para ofrecer entretenimiento a los más pequeños y un desahogo para las familias.

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha visitado este mediodía el centro SAFA-Patronato Vereda, en Valdezorras, uno de los tres espacios que acogen las actividades estivales para niños y que habitualmente da servicio a las barriadas de Aeropuerto Viejo, El Gordillo y Los Espartales.

Allí ha comprobado que los monitores y el personal del colegio garantizaban «el ocio, la formación y la alimentación» de los alumnos, entre las 7:30 y las 15:30 horas que comprende la jornada escolar.

«Nuestra prioridad siempre es atender los problemas en aquellos barrios con menos recursos y capacidades, pero de gente trabajadora. Nos sorprendió ver que este año no se había organizado programa infantil para Valdezorras», explicó el primer edil.

Durante los primeros días de mandato, la delegada del Distrito Norte, Myriam Díaz, articuló «un procedimiento de urgencia para que tanto en San Jerónimo, como en Pino Montano y en Valdezorras pudieran satisfacerse las solicitudes, quedando a disposición de los vecinos un total de 250 plazas por turno. En el primero se han ocupado, hasta el momento, 22, 73 y 43 plazas, respectivamente, quedando un amplio centenar libre.

Así, el primer turno, terminaría el 31 de julio. Entre el 3 y el 14 de agosto tendría lugar el segundo, mientras que el siguiente se extendería entre el 17 y el 31 de agosto y el último ocuparía los días 1 al 9 de septiembre. En todos hay vacantes, que se pueden solicitar en el Registro Auxiliar del Distrito Norte (calle Estrella Promoción nº8).

El alcalde Espadas y la delegada Myriam Díaz saludando a los alumnos de la Escuela de Verano / Fran Piñero

El alcalde Espadas y la delegada Myriam Díaz saludando a los alumnos de la Escuela de Verano / Fran Piñero

Espadas aseguró estar trabajando para que «este programa se consolide y el próximo año pueda contar con actividades más potentes y mayor dotación económica».

Asimismo, el alcalde aclaró que ya se ha culminado el procedimiento administrativo para las plazas de comedor escolar. «Había recursos económicos, se ve que al anterior Gobierno municipal no lo tenía entre sus prioridades», comentó.

A la oferta de plazas de la Junta de Andalucía (750) y el convenio con Persán (250) se le añadirían otras negociaciones y expedientes que hacen un total que se acerca a las 2.200, destinadas a las Escuelas de Verano, las ayudas alimentarias con Catering a domicilio…

Jornada multidisciplinar

La Escuela de Verano de Valdezorras, que tendría que haber comenzado a primeros de julio, «como las de Casco Antiguo o Los Remedios» cuenta con una dotación de 50.000 euros y es, en palabras del primer edil, «la salvación para aquellas familias que no tienen donde dejar a sus hijos, porque ambos trabajan o tengan circunstancias especiales».

Vecinos y familiares esperando la visita del alcalde Juan Espadas a SAFA-Patronato Vereda / Fran Piñero

Vecinos y familiares esperando la visita del alcalde Juan Espadas a SAFA-Patronato Vereda / Fran Piñero

A escasos metros del alcalde, una inocua guerra de globos y pistolas de agua ayudaba a los pequeños a sobrellevar la calurosa mañana y a divertirse.

«No tenemos muchos materiales, pero por otra parte conseguimos que los niños se socialicen, jueguen con otras cosas que no sean informática o videojuegos y conozcan los pasatiempos de toda la vida», explica Bea, maestra de Educación Especial y una de los 4 monitores contratados.

Salto a la comba, lanzamiento de pelota, baloncesto, fútbol, balón prisionero… cada chaval iba viviendo a su manera el primer día en la Escuela de Verano, en la que no sólo hay deporte o ejercicio físico. «Antes hemos planteado un taller de papiroflexia, después haremos teatro y baile, y más adelante queremos incorporar temas de huerto», añadió Manu, maestro de Educación Física e igualmente monitor.

Incluso «manualidades de supervivencia», cuando a uno de los pequeños se le rompió una chancla y aprendió a arreglarla con «cola blanca, papel de cocina y agua», frente a la atenta y animosa mirada de sus nuevos compañeros y amigos del verano.