El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la empresa pública de limpieza, Lipasam, ha iniciado una campaña para la erradicación de los excrementos caninos en la zona Norte de la ciudad. Este miércoles ha empezado a repartirse unas octavillas con el objetivo de concienciar a los propietarios de las mascotas.

El delegado del Distrito Norte, Juan García Camacho, acudió hace escasas fechas al entorno de la calle Traviesa, en pleno barrio de San Jerónimo, para conocer de primera mano el problema de convivencia que sufrían los vecinos. Los representantes vecinales de la zona explicaron al concejal las dificultades que sufren en relación a los excrementos caninos, que en algunos casos llegan a ser próximos a guarderías y parques infantiles.

Un detalle de las octavillas de LipasamEl primer paso, como comentó Juan García en su día, era la concienciación de las personas. Pues bien, eso ya se está produciendo gracias a la colaboración entre Lipasam y el Distrito Norte.

La empresa pública de limpieza está buzoneando una serie de folletos informativos por la zona y el entorno de la calle Traviesa, en pleno barrio de San Jerónimo. En esta nota se advierte que el objetivo de esta iniciativa es «propiciar la concienciación de la problemática que generan los excrementos caninos en la vía pública y su repercusión, tanto en la percepción del nivel de limpieza de las calles, como en la higiene pública».

«Los propietarios de animales deberán recoger de forma inmediata los excrementos que se realicen en la vía pública», explican desde Lipasam. Además, han recordado que existen bolsas destinadas para tal fin que se han repartido a las asociaciones de vecinos de forma gratuita.

El siguiente paso, las sanciones

«Es una primera toma de contacto que quiere, como ya hemos dicho, llegar a los vecinos para que se impliquen en el problema y no tener que llegar a recurrir al recurso de la multa», afirma el delegado Juan García Camacho.

Buzones, asociaciones de vecinos, tiendas, bares, y diferentes establecimientos ya tienen en sus vitrinas estas octavilla. Desde el Distrito y Lipasam esperan que hagan rectificar la actitud de los vecinos con respecto a las defecaciones de sus animales. Por si acaso, avisan, «el incumplimiento de estas obligaciones podría acarrear sanciones de hasta 300 euros».