Hay muchas tiendas de decoración del hogar, incluso grandes almacenes dedicados al arte de darle un aspecto acogedor, bonito, minimalista o como cada uno prefiera a sus habitáculos internos. Algo que tiene la misma antigüedad que el propio sedentarismo del ser humano.

Pero, si milenario es el gusto por decorar del ser humano sus lugares más íntimos, no lo es menos el arte de la decoración externa, de lo que popularmente conocemos como grafitis.

En el Distrito Norte ha apostado por lo segundo de manera que sea bien entendida esta práctica y resulte un modo más de expresarse como arte. Las paredes del Centro Cívico Entreparques, en Pino Montano, son el lienzo que han tenido numerosos grafiteros para exponerse al juicio de las personas de la calle, que lo valoran muy positivamente. Unas obras que se van renovando con el tiempo y que hacen que renovar la decoración externa de este edificio sea una constante, algo que no está al alcance de la interior, por los costes que suponen.

Dar un cambio de imagen ofrece variedad, alegría y ausenta la monotonía. A algunos les parecerá poco apropiados, a otros una forma de hacer arte, lo único cierto es que las paredes de este centro cívico se han convertido en un mural de pintores callejeros que prácticamente es una tradición.

Como dice más de un vecino: «mientras esté bonito y no sea grosero…»