La noticia, a pesar de ser algo cotidiano en esta época por la labor de Parques y Jardines, ha saltado en la barriada del Higuerón, una de las zonas más descuidadas en cuanto al tema de podas se refiere. Después de ocho años de espera, los árboles de dicho lugar del Distrito Norte se han podado.

El Higuerón es una de las barriadas enclavadas dentro el Norte de la ciudad, concretamente en la zona cercana al Tanatorio de San Jerónimo o a las torres de Nueva Torneo y llevaba mucho tiempo sin ser atendida en este sentido. Ocho años sin ser podados sus árboles, algo que ha finalizado ya con la correspondiente alegría de los vecinos del lugar.

«Era algo muy necesario, casi vital para nosotros, y por fin después de tantos años nos han atendido en ese sentido», declara un vecino de la zona. Numerosas quejas en todos los años pasados hacia los anteriores rectores del distrito por parte de estos vecinos que buscaban una solución a la no poda de árboles que se estaba produciendo en sus calles.

Alegría entre los vecinos

«Eran todo problemas, hemos dado muchos quejas, y afortunadamente desde este nuevo distrito se han acordado de nosotros en este aspecto», relataba otro vecino. «los árboles se metían dentro de las casa, teníamos problemas de salud por ello, porque hay gente alérgica, también entraban muchos bichos», insistía otra residente en la zona.

El propio delegado del Distrito Norte, Juan García Camacho, ha querido visitar la marcha de esta intervención para confirmar que se cumplía la promesa que se les hizo a estas familias después de ocho años de espera. «La barriada del Higuerón es una más dentro de nuestro Distrito Norte, como lo pueden ser las demás, todos nuestros vecinos son iguales, y la poda de estas calles era algo necesario para sus vecinos y de obligado cumplimiento para nosotros que lo teníamos presente desde que se inició el tiempo de las podas, ahora los árboles ya no serán un problema para estas personas», aclaraba Juan García Camacho.

Las podas siguen su proceso en el Distrito Norte y en esta ocasión resolviendo una necesidad que ya era de obligado cumplimiento para todos los rectores del lugar. Ocho años después, lo árboles de la barriada del Higuerón no son un problema, sino un elemento más del paisaje.