Si se consulta por las calles por qué recibe el barrio de San Jerónimo esta denominación, muchos sabrían la respuesta, y es que se debe al monasterio San Jerónimo de Buenavista construido en el lugar allá por el siglo XV, pero la realidad del barrio es mucho más moderna e industrial. Y es que el origen del barrio de San Jerónimo es muy posterior, y está directamente relacionado con la construcción del trazado del ferrocarril en las décadas de 1850-1860.

El desarrollo de dicho origen fue simultáneo al del sector industrial, ya que se fueron produciendo asentamientos marginales e ilegales como consecuencia de las oportunidades de empleo, de la distancia de Sevilla y de las sucesivas oleadas de inmigrantes de las zonas rurales. No fue hasta 1951 cuando se ofreció el primer proyecto de urbanización de la zona. Un desarrollo que ha sido permanente desde entonces con la construcción del nuevo cauce del río Guadalquivir en los años 60 por ejemplo, que solventó el problema de las inundaciones en el barrio, así como las obras de la Expo´92, o la instalación de nuevas zonas verdes de reciente construcción.

Naves del BarrancoPara hablar de sus habitantes y pobladores hay que remontarse al inicio del barrio cuando las chabolas, dieron paso a hileras de casas junto a la estación, a iniciativa de sus propios trabajadores. No será hasta mitad del siglo XX cuando se comienzan a levantar viviendas de protección oficial, hasta que hoy en día proliferan también las viviendas unifamiliares en la zona. Unas calles, por tanto, que han visto una evolución espectacular de la zona y cuyo nomenclátor, además de mencionar animales del mar, como la calle Tiburón, hace referencia a las diferentes victorias fascistas tras el golpe de estado que devino en guerra civil por el sector africanista del ejército sublevado contra la legalidad republicana, así podemos visitar las calles Navarra, o Larache.

El presente de San Jerónimo es la antítesis de sus inicios. Hoy las zonas de oficinas, el paso de diferentes carreteras de importancia por sus límites, nuevos bloques de viviendas y edificios públicos, han eliminado el aislamiento tradicional del barrio respecto al resto de la ciudad.

Un lugar que además guarda el cementerio de San Fernando, que ha dado deportivamente personajes de élite, tales como Luis del Sol, capitán y famoso jugador del Real Betis, Real Madrid, Juventus de Turín o Roma, y que tienen unas fiestas muy arraigadas como la Velá en honor a su patrón San Jerónimo que se celebra sin interrupción desde el año 1957 o su carnaval, muy reconocido en la ciudad y provincia.

Más de siglo y medio de historia, un pasado ferroviario que labró una personalidad y un presente en expansión con más de 10.000 habitantes que hace a este lugar del distrito Norte uno de los barrios con más solera de toda Sevilla.