Información para erradicar las caquitas de los perros de las aceras de San Jerónimo. Lipasam y el Distrito Norte distribuyen octavillas para que los dueños de los perros tomen conciencia de los problemas de limpieza y convivencia que causan sus mascotas. Esta campaña cuenta con el apoyo de distintas asociaciones de la zona.

«Es el paso previo a las sanciones», ha asegurado el delegado del Distrito Norte, Juan García, durante su encuentro con los representantes vecinales. «Vamos a centralizar la presión de información especialmente en las asociaciones con la intención de que el mensaje cale directamente en los ciudadanos», ha explicado.

Operarios de Lipasam, la empresa pública de limpieza, han repartido hojillas informativas por los buzones de San Jerónimo en la última semana. Los empleados de la limpieza también contarán con la ayuda de las asociaciones para distribuir las octavillas y bolsas de plástico para que los dueños de los perros recojan los excrementos de sus mascotas.

«Esperamos que esta medida surta efecto; si no, tendremos que recurrir a las sanciones establecidas en las ordenanzas», ha detallado García. La normativa prevé que las multas a los infractores lleguen hasta los 300 euros.

Apoyo de los vecinos

«Qué se multe y se tome como ejemplo para el resto de vecinos», ha reclamado el presidente de la Asociación de Vecinos del Empalme-San Jerónimo, Ángel Vallano. «Hasta que no vean que esto va en serio no servirá para nada», ha argumentado. «Con la información no se va a solucionar de pronto pero esperemos que los vecinos tomen conciencia», ha explicado.

Suciedad, malos olores, garrapatas o chinches a escasos metros de parques de juegos de niños y de guarderías. Es un ejemplo de los problemas de convivencia en las inmediaciones de la calle Traviesa y José Galán Merino, también en San Jerónimo.

«Es un escándalo», ha lamentado el presidente de la Comunidad de Vecinos de la Urbanización Almer, Rafael García. «Todas las mañanas aparece la zona con varias cacas de perro», ha asegurado. «Es un paseo muy bonito pero es incómodo transitar por él, hay que ir sorteando los ‘regalitos’ de los animales», ha detallado. «Es especialmente desagradable, y en verano, mucho más», ha comentado.