Si un turista, guiado por las buenas críticas, se adentrase en el barrio de Pino Montano preguntando por el bar Guadiamar la respuesta más habitual sería: «¿Cuál? ¿el bar del Cateto?». Ya hace más de 25 años que Juan, el propietario de este emblemático establecimiento, dejó Villalba del Alcor para deleitar los paladares de esta zona del distrito Norte de Sevilla. De ahí su apodo, un mote que lleva a gala.

El Cateto, Juan Nepomuceno Rodríguez, lo tiene claro. «Aquí viene la gente a tapear, por la calidad y por el precio», confirma este vecino de Pino Montano. El Guadiamar es una gran familia, y no solo porque lo regenten Juan y su esposa Mariángeles junto con Alfonso y Marías, cuñados, y Nelson, un empleado que ya es de la casa. Su clientela, forjada durante años de buenas viandas, sienten al Cateto como algo muy suyo.

bar el cateto«Estoy aquí más tiempo que en mi casa, mi mujer me va a poner una litera», bromean Antonio y José Antonio, dos de los contertulios. Lo mejor: «la cocina y el ambiente». «Tienen muy buen género, el mejor de Pino Montano», destacan ambos.

La cola de toro, las brochetas a la brasa, el bacalao al Cateto, la carrillada, la urta, el solomillo al Guadiamar son algunos ejemplos de su excelente carta. Por su barra han pasado alcaldes, de izquierda o de derecha, y ver al arzobispo tomando café el Viernes de Dolores es una estampa habitual.

Situado frente a la Parroquia de Pino Montano, su situación, en una de las esquinas del mercado del barrio, lo hace testigo de la evolución del distrito en los últimos 25 años. «Los últimos años están siendo muy malos, se vende poco -de los bares y del comercio en general-; y eso que los precios son populares», asegura Juan.

Este descenso de las ventas ha llevado a Juan a implantar en su carta ofertas como las de una cerveza y una sardina a un euro con cincuenta. Además de regentar el Guadiamar, Juan es el presidente de la Intercomunidad del Mercado de Abastos Exterior, lo que lo convierte en un mediador en los pocos casos en los que debe hacerse gala de diplomacia.

«La gente me tiene en muy buena consideración, Pino Montano me ha acogido muy bien y yo he tratado de volcarme con ellos», explica Juan. «Es un buen barrio, muy tranquilo, trabajador y nunca me ha cerrado las puertas.

Lejos quedan ya los inicios de este bar, allá por 1987. «Me daba chocazos y me costó la misma vida sacar el bar adelante», recuerda Juan. «Pensé muchas veces volverme a Villalba del Alcor, pero gracias a Dios pudimos salir adelante», relata.

Hoy, 25 años más tarde, el bar Guadiamar, popularmente conocido como el Cateto, es todo un referente de la buena gastronomía en pleno barrio de Pino Montano. Una buena opción en la que hacer repaso a un barrio en compañía de buenas viandas y mejor clientela.