Si una de las devociones más importantes de muchos sevillanos, como es la Virgen del Rocío, está presente continuamente en nuestra ciudad, no lo es menos en el distrito Norte, y concretamente en la calle Aprendices del barrio de Pino Montano. Allí tiene su trabajo, su bar, su vida, Miguel Moreno, encargado del bar que lleva el sobrenombre de la patrona de Almonte, «La Blanca Paloma».

A pesar de todo, el nombre no es por elección de Miguel, sino que se mantuvo el que ya tenía su anterior propietario. «Llevamos desde el año 81 aquí en el barrio desde que empezamos con el bar Los Picapiedras en la calle Fresadores, y 13 años aquí en el Blanca Paloma en la calle Aprendices», cuenta Miguel. Su familia comenzó con el bar Los Picapiedras donde él comenzó su idilio con la hostelería hasta llevarle a encargarse del Blanca Paloma. «Mi padre tenía el bar y yo cuando dejé de estudiar pues entré a trabajar allí», recuerda.

Fachada del bar Blanca PalomaEl bar de Los Picapiedras fue el inicio de todo, hoy lo siguen teniendo aunque está alquilado, y su nombre tiene una historia singular. «Pues mi padre le puso ese nombre porque él junto a un compañero lo levantaron prácticamente solos y estaban hartos de tantas piedras y trompos por lo que decidieron ponerle los Picapiedras».

Un negocio familiar

Una familia ligada por completo al negocio de la hostelería, ya que son tres hermanos además de sus padres los que llevan el Blanca Paloma y dos trabajadores más que disfrutan de su fiel clientela de lunes a domingo, para poder descansar del trabajo bien hecho el mes de agosto. La época fuerte del Blanca Paloma va desde finales de abril hasta julio con la época de los caracoles y durante todo el año con los desayunos que es su punto fuerte.

«Nuestras tapas más típicas son las croquetas de calabacín, flamenquín de marisco y blanca paloma, los guisos caseros y sobre todo los caracoles que se lo llevan en tarrinas para toda Andalucía, Asturias, Mallorca…», explica Miguel.

Azulejo del Blanca PalomaConocido en todo el barrio además por el aspecto futbolero ya que se vive mucho ambiente de fútbol en el bar cada vez que juegan Betis o Sevilla y son colaboradores del club del barrio, el Pino Montano. «Nos conoce todo el mundo porque aquí vienen muchos vecinos del barrio a desayunar, a partir de la una de la tarde damos aperitivos gratis con la cerveza y el mismísimo día de reyes tiramos juguetes para los más pequeños».

Un resquicio en el distrito Norte que nos ofrece calidad, variedad y una filosofía de ser única como así lo expresa Miguel Moreno cuando habla de su profesión. «Yo soy un ingeniero químico de la hostelería porque sino lo fuera no podría poner 200 cafés distintos a 200 personas diferentes, con rapidez y sin equivocarme». Ahí queda eso.