«Cuando subo a tender a la azotea, veo la Giralda y la Torre Pelli, pero muy pequeñas». María del Carmen Macías presume de vistas. De un lado, la ciudad; de otro, el campo; y todo, en Sevilla, «capital», especifica. Los vecinos de Aeropuerto Viejo desvelan los beneficios de vivir en el extrarradio más rural.

Marta Carneiro Copado es nieta del primer colono de Aeropuerto Viejo, una barriada del Distrito Norte de la ciudad. Manuel Carneiro Martínez y Concepción Hermosín Torres llegaron a esta zona de Sevilla allá por el año 1929. En el entorno del Parque de María Luisa se celebraba la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Una entrada para la muestra costaba dos pesetas.

AEROPUERTO VIEJOIgnacio Sánchez Mejías, el torero de la Generación del 27 que por aquel entonces presidía el Real Betis Balompié, llegaba a un trato con unos agricultores y vendía parte de sus tierras a los que serían los primeros colonos de lo que hoy es Aeropuerto Viejo.

«El barrio recibe su nombre por estar ubicado en las inmediaciones del antiguo aeropuerto, en el que aterrizó el zepelín», explica Marta, que sigue viviendo en la barriada. «Todavía se pueden ver algunos anclajes del Zeppelin», asegura. Tras Manuel, muchas son las familias que comienzan a asentarse en esta zona de la ciudad. Son principalmente gaditanas y portuguesas. De hecho, aun quedan muchos vecinos con apellidos que ejemplifican la prodecencia.

«Las familias han vivido de las huertas y del ganado, después ya se han ido diversificando los oficios», afirma María del Carmen, que no tiene intención de abandonar su barrio de toda la vida. «Aquí vivimos muy bien, nos conocemos todos los vecinos y entre todos nos apoyamos», explica. «Antes había más necesidad y más vínculos, ahora hay más independencia», detalla.

A diez minutos andando de Alcosa, con médico, farmacia, guardería, iglesia, cibercentro, tres bares, otras tantas tiendas, tres líneas de autobuses… «Se vive muy a gusto, muy bien, y todo ha ido mejorando», confirma Marta. «Vivimos en la gloria, nos levantamos con el piar de los gorriones, de los jilgueros», añade María del Carmen. «Ni de lejos me planteo meterme en un piso, es una jaula», replica Marta. «Aunque vivimos en el campo estamos cerca de todo», añade esta vecina.

«En el colegio, mi profesora me corregía cuando decía que iba a Sevilla», recuerda María del Carmen. «No, vas al centro, Aeropuerto Viejo ya es Sevilla», le puntualizaba la profesora. «Pero es que cogías el autobús y pensabas que ibas al fin del mundo», añade la vecina.

En aquellos años, al autobús que pasaba por Aeropuerto Viejo se le conocía como «el congo». «Como si estuviésemos en el Congo Belga», bromea Marta. Ahora, por esta barriada pasan tres autobuses.

El 16, el 28 y el C6. Tres líneas que acercan esta alejada zona de la Sevilla turística. Aunque, como María del Carmen, para ver la Giralda, los vecinos de Aeropuerto Viejo solo necesitan subir a la azotea.