Los antiguamente llamados hogares de pensionistas, hoy centros de día para las personas mayores, tienen un papel muy importante en la vida de todas las personas, que ya sean jubilación, enfermedad o alguna otra causa tienen este estatus en nuestra sociedad.

En el Distrito Norte hay más de uno, pero si alguno destaca por su actividad y por ofrecer algún tipo de actividad ociosa a todas aquellas personas que lo deseen, ese es el caso del Hogar del Pensionista de San Jerónimo «El Monasterio», un nombre que le llega por la estrecha relación que guarda este barrio con el Monasterio de Buenavista, santo y seña de su idiosincrasia.

Cuando se entra en su sede, contigua a la iglesia de San Jerónimo se pueden ver numerosos recuerdos en forma de artículos de recuerdos de algún curso, pero sobretodo, muchas imágenes, numerosas fotografías que dan testimonio de los múltiples viajes que se hacen desde esta asociación con esas personas mayores que por sí mismas no tienen medios para hacerlo.

Imágenes de Benidorm hacen que las personas que allí están tengan muy presente unos recuerdos que están haciendo que estos años de su vida sean aún más felices si caben. Pero no está ahí la importancia de estos hogares, sino en el día a día. Y es que ya sea invierno, o verano, como es el caso, todos los asiduos de este local acuden a jugar su partida de dominó, a beber su vino y a tertuliar de numerosos temas cotidianos después de haberse informado previamente leyendo los periódicos que allí les esperan. «Nos da vida. Somos un grupo de amigos», cuenta Manuel, un asiduo al local.

El Hogar del Pensionista de San Jerónimo «El Monasterio», un reducto de felicidad en el Distrito norte.