Sin mula y sin buey, como manda Benedicto XVI, pero con muchos vecinos y niños del Distrito Norte. Los hortelanos de la Huerta de las Moreras organizan un belén viviente en el parque de Miraflores. Los tres Reyes Magos no han querido perderse esta cita con los más pequeños del barrio.

María, José y hasta niño. En este caso, no se llama Jesús, Yeray. A sus tres meses de vida ya puede presumir de interpretar a la figura más representativa del Belén. «Mi tía llegó a casa diciendo que necesitaban un niño Jesús de carne y hueso y aquí está», recuerda la madre, Estíbaliz.

La implicación de los vecinos y hortelanos es digna de elogio. Llevan semanas preparándose para esta cita que se remonta a los años 90. «Todo surgió como algo espontáneo, los hortelanos se disfrazaban de hebreos y algunos llevaban algunos dulces caseros; a raíz de ahí, fuimos ampliando», explica uno de los miembros del Comité Proparque Educativo Miraflores, Raúl Puente.

El germen de esa iniciativa improvisada se mantiene a pesar de los años. La prueba está en Pilar o Paqui, dos hortelanas que viven esta actividad entre fogones. «Llevo desde las ocho de la mañana haciendo bizcochos, pestiños, rosquetitos, magdalenas y leche frita», explica Paqui, de 64 años. «Antes hacíamos el chocolate nosotras, pero ahora es imposible, actualmente manejamos 100 litros y necesitamos ayuda», detalla Pilar, una hortelana de 71 años.

Todo se vende. Los precios, populares, todo a un euro. «Se nota que la cosa está flojilla, la crisis está muy presente en el bolsillo de los vecinos del barrio», confiesa la encargada de vender tickets, una de las madres colaboradoras y miembro del AMPA del colegio María Zambrano, María Ángeles Gómez. El público, «vecinos del barrio mayoritariamente, aunque cada año viene más gente de otras zonas de la ciudad», puntualiza esta madre.

Un barrio implicado

Entre 50 y 60 personas, entre hortelanos, madres y niños, dan forma a este belén viviente y las actividades paralelas. La actividad con más éxito, la visita de los Reyes Magos, que repartieron golosinas a los tímidos y ojipláticos niños allí presentes. Cabe destacar el muy notable parecido del Rey Melchor con el delegado del Distrito Norte, Juan García.

Una tómbola con juguetes reciclados, talleres de moldeado de arcilla, de preparación de felicitaciones navideñas o de adornos de Navidad completan la oferta de ocio celebrada en la Finca la Albarrana, en pleno parque de Miraflores. Una zona que los menores conocen bien gracias a los Huertos Escolares.

Los beneficios generados por esta actividad se destinan a obras sociales. En los próximos días, «se celebrará una asamblea en la que los hortelanos presentarán sus propuestas y se votarán, la mayoría decide», explica la coordinadora del programa Huerta de las Moreras, María José López. «En años anteriores se ha destinado a Autismo Sevilla a asociaciones de síndrome Down…», apunta.

Además, este año, «viendo la situación de varias familias del barrio», se ha puesto a disposición de Cáritas del distrito una cesta de navidad que se repartirá entre los más necesitados de la zona, explica López.

«El programa Huerta de las Moreras es un actor importante dentro del Distrito», explica Puente. «Tiene un impacto brutal que se resume en cinco beneficios: económicos, porque se genera mucha actividad en torno al parque y se enseña a jóvenes de la escuela taller a aprender un oficio; urbanístico, porque supuso la regeneración de una escombrera; social, dado que mejora la calidad de vida de los vecinos del entorno; ambientales, ya que purifica el aire y reduce la contaminación ambiental y acústica; y educativo, por las actividades que desarrollan los escolares», desglosa.