El Distrito San Pablo-Santa Justa ha cedido la corona a los vecinos que encarnarán el próximo 6 de enero a sus majestades los Reyes Magos de Oriente. En concreto, la responsabilidad de repartir ilusión entre los barrios del distrito ha recaído en esta ocasión en dos conocidos representantes de asociaciones vecinales y en un portavoz de los comerciantes.

La residencia de mayores Adorea, en la calle Baltasar Gracián, fue el lugar elegido por la junta municipal que encabeza el delegado Jaime Ruiz para dar a conocer el nombre de las personas que se esconden bajo las barbas de Melchor y Gaspar y del turbante de Baltasar.

El pregonero de este año, Antonio Lebrón, fue el encargado de coronar al rey Melchor, papel que encarnará el directivo de la asociación de vecinos La Unidad, José Antonio Verdugo. Tomó el testigo Martín Motilla, quien procedió a entregar la corona al rey Gaspar, que estará representado por Juan Antonio Mesa, presidente de la asociación de vecinos Raíces. Por último, Jesús Díaz puso en manos de Carlos Castro, vicepresidente de la asociación de comerciantes Huerta de Santa Teresa, el turbante del rey Baltasar, el más popular entre los niños.

Las carrozas de los tres Reyes Magos irán guiadas por la de la Estrella de la Ilusión, que este año ha encontrado su personificación en el barrio del Zodíaco, en concreto, en Miriam Naranjo, hija de otro histórico portavoz vecinal.

Pregón de la cabalgata

El acto puso su acento más emotivo en las palabras del pregonero, Antonio Lebrón, y en las de su presentador, Antonio Manzano, pregonero de la pasada edición.

Manzano recordó los comienzos de la cabalgata del distrito dos décadas atrás, subrayando que se trata de «la más antigua tras la del Ateneo», y agradeció la entrega de su padre, José Manzano, actual presidente de la comisión organizadora, «por llevar 20 años llenando de dicha nuestro barrio».

Lebrón comenzó su pregón recordando que el año pasado él fue el rey Melchor, una experiencia que definió como «las cinco horas más grandes en mi larga vida» y «uno de los días más dichosos» que recuerda. El pregonero compartió con todos los presentes las sensaciones que sintió desde su altar, «una atalaya privilegiada» desde la que percibió la cara de ilusión «de los niños, abuelos y adultos». Por eso quiso agradecer el «grandísimo esfuerzo» de todos aquellos que trabajan para que la cabalgata del distrito siga siendo sinónimo de magia, de color y de luz.

El conocido peluquero terminó su discurso pidiendo tres deseos: salud para todos, que las familias permanezcan unidas y trabajo y prosperidad para el barrio. Por último, quiso hacer un encargo especial a los Reyes Magos: «Que además de regalos se acuerden de los que tienen una vida desordenada y les ofrezca un camino que la reconoduzca», así como «protección para tantos niños que, aún siendo ángeles, sufren la explotación y el hambre en países como África, Asia o America Latina».