La Peña Cultural Flamenca «Amigos de Manuel Mairena» atraviesa actualmente una situación «muy delicada» que pone en riesgo su continuidad en un futuro ya que la sede de la entidad, situada en la calle Guillén de Castro 26, está envuelta en un proceso judicial por impago. Se trata de una deuda de 2.000 euros que la propiedad del local exige a los socios y que «le ha servido de pretexto para reclamar que nos fuésemos, ya que hacía tiempo que nos había manifestado que tenía otros planes para su inmueble», señala Antonio Sierra, uno de los miembros.

El problema radica, según el portavoz de la peña, en que «nuestro tesorero, una persona que creíamos de total confianza, no ha realizado el ingreso del alquiler de los últimos cinco meses, por lo que hemos puesto el tema en manos de nuestro abogado que intenta llegar a un acuerdo con el dueño del local».

Sierra comenta que «jamás ha habido malos entendidos con la propiedad antes» y que «las relaciones han sido siempre muy fluidas y cordiales» por lo que «esperamos poder encontrar una solución viable para ambas partes y continuar con nuestra actividad en fomento de la cultura del flamenco», señala. Mientras el problema se soluciona, la peña se encuentra en «stand by», pues «muchos socios también se han desvinculado a raíz de este asunto, así que no podemos asegurar nada de cara al futuro», puntualiza.

El portavoz manifiesta que «algunos socios han planteado el problema a la dirección del Distrito San Pablo-Santa Justa, y se ha hablado de la posibilidad de trasladarnos a un local situado en la Plaza de la Toná», aunque aclara que «por ahora no tenemos ninguna propuesta en firme ni por escrito, pues hasta la fecha son simples conversaciones».

La peña venía celebrando todos los sábados, de 14:00 a 22:00 horas, su tertulia flamenca, una jornada de «convivencia, enriquecimiento cultural y derroche de sentimientos hacia un estilo que va más allá de lo meramente musical». Esta tertulia es, sin duda, una de las señas de identidad de esta asociación cultural cuyos orígenes se remontan a 1973 y que, a lo largo de su historia, ha cambiado de nombre en varias ocasiones. De hecho, nació bajo el sello de «Peña Cultural Flamenca El Turronero» y, posteriormente, el nombre también homenajeó al bailaor flamenco José Galván.

Es de las pocas peñas que quedaban en activo en el distrito San Pablo-Santa Justa.