Los vecinos de la barriada Huerta de Santa Teresa se convierten en modelos por un día y protagonizan la exposición de fotografías que el próximo sábado, 16 de febrero, empapelará la fachada del viejo mercado Cruzcampo, una colección de instantáneas cuyo objetivo es concienciar a los sevillanos sobre la necesidad de dotar de nuevos usos a los espacios abandonados que existen en los barrios.

Detrás de esta iniciativa se encuentra la asociación DesCentrados, que busca «llamar la atención sobre el estado de abandono del mercado Cruzcampo», además de «reivindicar que los vecinos quieren que este edificio tenga un nuevo uso adaptado a las necesidades actuales». Por ello, la entidad se ha unido al proyecto Insideout Project, del fotógrafo francés JR, que se basa en la fotografía para realizar acciones sociales en plena calle y por todos los rincones del mundo.

La exposición lleva por título «Los vecinos toman el mercado» y para conformarla se han realizado dos sesiones de retratos junto a las instalaciones ubicadas en la calle Baltasar Gracián 17. Han participado más de cien personas de todas las edades, quienes posaron inspiradas por el cuadro de Murillo «Niños comiendo fruta», según ha señalado la asociación, añadiendo que «Insideout Project ha transformado estas imágenes en posters de grandes dimensiones, de 135 x 90 centímetros, que se mostrarán a lo largo de la fachada del edificio para reivindicar la necesidad de dar vida al inmueble, con la idea de que, en un futuro no muy lejano, también podamos incidir en un nuevo renacer del interior del mercado».

La muestra de fotografías se ha programado como un acto reivindicativo pero también como una jornada de convivencia vecinal, en el que los organizadores y los propios residentes en el barrio Huerta de Santa Teresa llevarán algo para picar y compartir entre todos. Además, como broche de oro se sorteará una cesta de fruta entre los asistentes.

DesCentrados es una de las asociaciones que forma parte de la comisión creada en la junta municipal del Distrito San Pablo-Santa Justa para revitalizar el mercado Cruzcampo, junto con representantes de partidos políticos y entidades vecinales y de comerciantes. La asociación cultural ha recordado que esta plaza de abastos abrió sus puertas en 1962 y que hasta 2012 la concesión para su gestión y explotación estaba en manos de la compañía La Vizcaína. Sin embargo, esta empresa «abandonó sus responsabilidades hace décadas por no resultarle económicamente rentable», por lo que los comerciantes «se fueron marchando poco a poco».

Actualmente sólo queda abierta la frutería de Miguel Ángel Caro, el único superviviente, quien sigue abriendo cada día su negocio «soñando con que el edificio vuelva a llenarse de actividad», ha subrayado la asociación cultural.